El Blog del Boletín

7 marzo, 2010

Sara Mamaní: La warmi incansable

Archivado en: Entrevistas — Etiquetas: — boletinfolkloreblog @ 4:22

Sara Mamaní
La warmi incansable

Sara Mamaní sentencia: “yo no hablo si no tengo algo para decir”. Se la escucha mientras el viento de Humahuaca -donde fue a participar del Tantanakuy del Bicentenario- golpea las ventanas cerca de las cinco de la tarde. Las palabras que dice tienen mucho que ver con ella. Callada, silenciosa, pero cuando arranca, no la para nadie.

Por un lado está su faceta musical, de compositora y por otro, el de egresada de la carrera de filosofía de la Universidad de Salta. En medio, su trabajo junto al premio Nobel de la paz, Adolfo Pérez Esquivel, su etapa como recopiladora de coplas, y sus comienzos como alumna y amiga del Cuchi Leguizamón. Como si esto fuera poco, acaba de editar su disco número cinco –“Warmi”- con una perspectiva femenina que la pone en una nueva etapa de su carrera. En Warmi la acompañan artistasdel género, como Lilian Saba, la charanguista Adriana Lubiz, Mariana Baraj, La Negra Chagra y Patricia Eberhart. Su amiga Teresa Parodi contribuyó con canciones para este trabajo del que Sara habla en esta entrevista, además de todo lo otro, que forma parte de ella.

Siempre en movimiento. ¿Te detenés alguna vez?

SM: “Yo lo que quiero es trabajo. ¿Que significa eso? Poder mostrar la músicaa muchas personas. Por suerte este año ha empezado bien, estuve en Cosquín dos veces, primero en el homenaje al Cuchi con la Negra Chagra y Luis Leguizamón, y luego acompañé al pianista Juan Carlos Cambas, con el charango. Tengo una invitación muy interesante para ir a Ecuador en el mes de octubre. Es la Tercera Bienal Indígena. Yo mandé los bocetos de mi disco y me ofrecieron presentarlo allá con dos actuaciones.

Pero lo que más me interesa es ponerme a trabajar con el grupo, porque lo que quiero es poner de manifiesto la presencia de la mujer en el arte. Mi banda está conformada por mujeres -Adriana Leguizamón en acordeón, Mariana Cañardo en violín,Marian Mariñelarena en percusión-. Me gusta esa estética femenina en el escenario, brego por eso y creo que logré lo que quería hacer.”

¿Cómo llega Teresa Parodi a formar parte de tu disco?

SM: “A Teresa la conozco desde del año 84, cuando ella sale consagración del festival de Cosquín. La fui a saludar y resultó que ella ya sabía de mi por una amiga que tenemos en común. Para ese año yo ya tenía pensado en irme a vivir a Buenos Aires y cuando le conté me dijo: “cuando vos te sientas triste -y te vas a sentir- llamame”. Así empezó la relación de amistad con ella, luego yo fui una de las tantas testigos de su crecimiento, desarrollo y popularidad. Entonces, cuando yo estaba imaginando e ideando este nuevo disco hecho por mujeres, se lo conté. Le encantó la idea de escribir y me decía: “puede ser que me salga la letra o me salga la música o las dos cosas, si una de las dos no sale puede ser que vos tengas que completar una de las dos”. A los pocos días, me mando una canción. Lo mismo que “Animaná”, que abre el disco, tenía una letra y una música que no me convencían, me dijo que le mande la letra y terminamos la canción por teléfono.”

“Warmi” contiene diez temas, entre huaynos , takiraris, chacareras, rasguitos doble y bailecitos. Hay composiciones propias, ritmos populares y de otros compositores. Grabado en el año 2008, se editó a fines del año pasado. Sara cuenta que tiene pensado presentarlo en Buenos Aires, a la par de otros proyectos en los que está trabajando. Miientras tanto, recuerda cómo fue que su vida derivó en lo que es hoy.

SM: “El camino de la música y todo lo que tiene que ver con el arte creo que viene del lugar donde nací, que es Salta. En mi familia nos inculcaban la música y el arte. Mi mamá nos hacía cantar a mí y a mi hermana a la hora de la siesta, para que nos durmiéramos. Recuerdo que tenía la revista El Alma que Canta, y sacaba de ahí las letras. Cantaba lindo mi mamá, porque fue corista en la iglesia. Entonces ella me transmitió eso del canto. Además yo crecí en un momento en que todo el folklore de los sesenta nacía a borbotones y sobre todo en Salta, entonces yo estaba rodeada de todo eso. No había tocadiscos ni grabadores, la música estaba ahí en vivo y en directo. A los 12 años con una amiga y una cajita de zapatos nos poníamos a cantar, luego armé un trío con otra amiga y su mamá nos llevaba a cantar a las fiestas de la escuela.”

Filosofía y letras en la Universidad de Salta. Otra historia, que tiene que ver con tu formación profesional…

SM: “A mi me gusta contar esto siempre: en el escudo de la Universidad de Salta hay unas palabras de Manuel Castilla, que dicen: “mi sabiduría viene de esta tierra”. Que el escudo de una universidad tenga las palabras de un poeta que salió de esa tierra es impresionante. Mi decisión de estudiar la carrera derivo quizá de la época de mi juventud, convulsionada a nivel histórico y social, con muchos cambios,y uno tenía muchas ganas de saber los por qué. En mi caso estudiar me brindó muchas herramientas, porque yo después no me dediqué a la enseñanza pero lo apliqué en el arte. Con la música me ha completado una ética y a la par una estética. La primera sumó herramientas cuando ingresé al servicio de paz y justicia que preside Adolfo Pérez Esquivel (Sara es secretaria del Premio Nobel de la Paz desde 1991). Eso me abrió un universo enriquecedor, el conocimiento de la realidad, los viajes son aprendizajes.”

¿Todo esto lo aplicás a lo que componés?

SM: “Yo creo que si pero no se qué modo, uno no lo hace concientemente. A mi me gustaba escuchar a Mercedes Sosa cuando decía que su voz era todos los libros que había leído, todos los cuadros que había visto, y yo pienso que es así inconcientemente uno se va alimentando de cosas y eso en algún momento se vierte en una canción, en una letra.”

¿Siempre con la mirada en el norte? Aunque en este disco te abrís a otros ritmos

SM: “En este disco me abrí un poquito al litoral -hay un rasguido doble, “Y los ríos cantan” con arreglos de Néstor Acuña-. Siempre amé el litoral. Lo que hice es un rasguido doble que ya lo puse a prueba ante litoraleñosy está totalmente aprobado, tiene todo el estilo, no se cómo fue pero creo que salió.”

Alguna vez hiciste trabajos de recopilación. ¿Pensás retomar eso en algún momento?

SM: “Cuando era más joven hice trabajos desde la Universidad en Salta, en Santa Victoria especialmente y justamente tengo ganas de volver a tener ese material que tiene sus originalidades. Por ahí tiene un punto de vista filosófico que quizá yo no comparta del todo pero relata hechosque yo viví intensamente, como el carnaval, la Semana Santa y la fiesta del Rosario en Iruya. Todo eso quiero pasarlo en limpio y catalizarlo.”

¿Y tenés tiempo también para eso?

SM: “¡De eso se trata!. Porque además tengo otro trabajo en una escuela en tareas administrativas. Pero por suerte en este año se viene mi independencia laboral, porque me voy a jubilar. Así que pondré en práctica todos estos proyectos en base al tempo que voy a tener disponible.”

Sara Mamani lleva en la piel el privilegio y el recuerdo de haber sido alumna y amiga del Cuchi Leguizamón. Cuenta cómo eran aquellos encuentros.

SM: “Yo era adolescente y en esa época se preparaban delegaciones para ir a Cosquín. Hacían concursos para armar la delegación en todos los rubros. Me presenté a cantar en uno de ellos. A la salida, el Cuchi me llamó y me felicitó diciéndome que la única razón por la que no salí ganadora fue porque era menor de edad (tenía 16 años). Pero me dijo que a él le gustaría darme clases de canto. El Cuchi era un admirador de la voz humana, reflexionaba mucho sobre eso y estudiaba mucho. Tenía sus cantantes favoritas y a mí cuando iba a estudiar con él me hacía escuchar. Era uno de los pocos en Salta que tenía un equipo de música y ponía a Mercedes Sosa, a Marian Anderson, a María Escudero, que era una cantante cordobesa que tenia un repertorio lindísimo. Me hacía escuchar música clásica, jazz y un día llego a la casa y escucho unas voces que me dieron vuelta la cabeza. Era el Dúo Salteño, cantando “El Violín de Becho”. Yo escuchaba a los tres arreglando ese tema y estaba en otro planeta. Esas cosas fueron muy fuertes, me marcaron. El Cuchi me abrió un universo musical que yo desconocía, además en esa época no había escuelas de música popular como ahora, todo lo que se estudiaba era clásico y él innovó en ese sentido, y también por su manera de enseñar, a la noche o preguntándote en qué tono sonaba el teléfono, o hablando de arte, de pintura por ejemplo. Luego crecí, y en la adolescencia, por esas cosas que uno elige, dejé de tomar clases, aunque la amistad continuó. Porque a él le gustaba tener amistades jóvenes, era muy abierto, tenia sus amigos de su edad pero le gustaba ir a ver músicos jóvenes.”

¿Y cómo ves hoy el panorama de la música, partiendo de tu aprendizaje?

SM: “Yo pienso que hay un poco de todo, son los signos de los tiempos que son muy convulsionados. Hay gente muy seria trabajando sobre la música popular, pero hay otra parte que tiene que ver con lo comercial estrictamente que tergiversa algunas cuestiones de lo esencial. Y también pienso que la dictadura del ´76 arrasó una parte importante de la cultura popular y eso no se reconstruye fácilmente. Es como si se hubiera roto un eslabón de una cadena que está costando mucho volver a construir, para seguir adelante con nuestra cultura. Yo me considero un granito de arena en eso y voy a morir así, pero creo que los recambios son difíciles. Hoy en día un músico joven tiene muchas posibilidades de aprendizaje, pero por ahí descuida lo anterior, lo primero, la historia. Entonces yo veo que un tema del Cuchi se convierte en algo que no parece tal. Ponen toda su sabiduría y lo que han aprendido en esa zamba, que en el resultado final no tiene nada del Cuchi. Ese desconocimiento y juventud creo que se va aplacando con el tiempo. Hay gente que conserva todavía aquello y son los copleros pero el recambio se está dando lento porque se destruyó mucho, están muriendo los referentes y no hay quien los suplante.”

“Yo me quedo con unas palabras de Caetano Veloso. Le preguntan en un diario si a él le gusta vivir en este mucho así tan cambiante y dinámico y él dice que sí, que le encanta pero que alguien tiene queguardar algunas cosas y esos son los indígenas. Yo me quedo con eso.”

P.D.S.

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