El sexteto salteño cuenta detalles de su carrera y de la presentación de mañana en Buenos Aires, de un tercer disco en el que han afirmado el estilo que los caracteriza.
“En Salta hay muchos cantores buenos, debe ser el agua, aunque pensándolo bien, más bien creo que es el vino. El Pala Aguilera, Rubén Ehizaguirre, son punta de flecha de las bandas, como Juan por ejemplo.” Quien reflexiona en voz alta es Juan José “Colo” Vasconcellos, uno de los integrantes de Los Huayra, cuyo apellido, tiene mucho que ver con la cultura salteña. Su padre, el “Puma” Vasconcellos, es uno de los poetas y escritores más queridos y prolíficos de la provincia.
Más allá del tono gracioso con el que comienza la frase, el muchacho está nombrando algunas de las voces que en los últimos años han marcado esa impronta de buenos cantores que conllevan los salteños.
“Cantamos fuerte y fiero”, sigue bromeando Juan Fuentes, uno de los nombrados, y primera voz de este sexteto de músicos que mañana sábado 29 a las 23 horas presenta su tercer disco en La Trastienda, con localidades agotadas.
“Ya es la tercera vez que venimos a Buenos Aires, aunque lo hacemos poco. Antes del Ateneo presentamos el primer disco también en La Trastienda, en septiembre del 2005; en 2008 hicimos el ND Ateneo, presentando “La Voz del Viento” y ahora hacemos nuevamente La Trastienda, -sigue diciendo Vasconcellos-. Estamos recorriendo mucho el país y pensamos que nuestra música va a llegando de a poquito, por eso esta venida es distinta a las otras. Presentar el disco acá es un poco ponerle energía a este lugar que sabemos que es una plaza enorme y trataremos de a poquito seguir viniendo la mayor cantidad de veces que se pueda.”
Los Huayra se unieron hace 15 años con el nombre de Huayra Sale, y en poco tiempo quedó planteado no sólo el sonido del grupo, sino la formación actual, que no ha cambiado a lo largo de la carrera: Juan Fuentes, Hernando Mónico, Luis Benavídez, Juan José Vasconcellos, Sebastián Giménez y Álvaro Plaza. En mayo de 2005, editaron el primer disco, que llevó el nombre del grupo. En el 2008, su segundo disco: “La Voz del Viento”, donde ya se vislumbra un estilo marcado, con invitados como Juan Carlos Baglietto, Los Nocheros, El Chaqueño Palavecino y Los Chalchaleros, Juan Carlos Saravia y Polo Román.
El último trabajo discográfico -que mañana presentan en Buenos Aires-, es “Código de Barro”, donde afirman el personal estilo del grupo.
¿Qué tienen preparado para presentar en La Trastienda?
Luis: “En principio vamos a presentar el tercer disco y vamos a hacer canciones de discos anteriores, ya que al no venir tan seguido a Buenos Aires, tratamos de dejar lo que hacemos en completo.”
Según la promoción, ustedes se definen como “una banda que hace música argentina con color salteño, y que pretende universalizar el género más allá del estilo folclórico.” ¿Podrían explicar un poco de qué se trata?
CV: “Decimos que hacemos música argentina, música de Salta, porque el color folklórico siempre lo vamos a tener, de alguna manera. Es obvio que somos cuatro voces salteñas que han aprendido a cantar escuchando a Los Chalchaleros y a Los Fronterizos, así que llevamos esa impronta. Pero nuestra idea es abrir caminos y tratar de ser lo más universal posible, tratando de combinar los sonidos nuevos con los de antes. Muchas veces nos ha pasado de no poder identificar el ritmo de una canción compuesta por nosotros, entonces la idea sale de ahí, de decir que hacemos música argentina.”
¿Cuando componen también buscan ese estilo propio?
SG: Elegir las canciones es algo que lleva mucho tiempo, porque hay algunas que nos gustan y las compartimos, pero a la hora de armar o hacer un canción nuestra, no es tan fácil porque buscamos el sonido que nos identifica como banda.”
CV: “Ahora Sebastián empezó a componer en el último disco, Hernando ya había empezado a hacerlo en el disco anterior. De alguna manera las canciones de autoría del grupo son las que más nos identifican. Destacamos la idea que desde el comienzo apostamos a nuestras canciones, eso tiene una demora más grande, porque es más difícil entrar con una canción cero kilómetro que con una zamba conocida como La Cerrillana. No obstante, sí hacemos zambas conocidas y sí van a estar en nuestro repertorio, y también estarán las canciones que no son exclusivas del género folklórico. Sin dudas nuestras canciones son las que van a dar un mensaje más claro de lo que nosotros sentimos. Es un proceso que empieza, según mi criterio, desde la base. Nosotros sabemos o tenemos la idea de en qué momento va a volar un tema, o en qué momento va a salir Sebastián o en cuál Juan o toda la banda. Entonces es como que los cimientos de las canciones están hechos de acuerdo a nuestras características. Eso hace que indefectiblemente tengamos que sonar distinto. Entonces, si cantamos canciones que no componemos nosotros, tratamos de buscar los que se ajustan a nuestra medida.”
JF: “Yo creo que todos los cuartetos tienen mucha influencia de todos los anteriores, por ejemplo, a Los Huayra se les nota un poco menos porque les robamos un poquito a muchísimos (se ríe). Pero la verdad es que cada vez tratamos de darle un poco más de personalidad a la melodía del grupo, sobre todo en los solos. Igual yo creo que la meta más allá de lo vocal, es lograr que todo el conjunto suene bien, el bajo, la batería, el teclado. Que se escuche un conjunto, más nuestras personalidades, esto es: una banda, más que un sexteto de músicos.”
Pocas bandas logran sonar en vivo con tanta perfección musical y vocal como ustedes. ¿Cómo manejan esa parte, y cómo vuelcan en vivo la prolijidad del disco?
SG: “Lo que pasa es que el disco es un reflejo de la situación musical de Los Huayra. No tiene mucha manipulación de edición ni mucha postproducción, es un reflejo muy fiel de lo que somos realmente.”
LB: “Uno cuando va al disco cuida muchas cosas, al menos en lo estético, y eso te limita un poco. La libertad de salir y volcar todo, porque uno está conteniendo las energías, queda grabado para siempre.”
Este año han tenido un gran recibimiento en la Serenata a Cafayate, casi igual o más que el Chaqueño Palavecino. ¿Cómo le pegan esos momentos al grupo?
JF: “La verdad que decimos que Cafayate para nosotros es un lugar especial, uno siempre se encuentra allí, tenemos un fin de semana y nos vamos allá, aunque sea un par de horas. Pero ese festival en sí encierra muchísimas cosas de la historia de Los Huayra, porque es donde nos medimos años a año y tratamos de superar muchas pruebas en cuanto a lo musical, y tratamos de entregarle a toda esa gente que nos da tanto, lo mismo. Para nosotros, el lugar que nos da la gente en Salta es más que importante, por eso es un espacio que cuidamos mucho, nos miman muchísimo y nos tienen en un lugar muy privilegiado que nosotros tratamos de cuidar.”
CV: “Por eso tratamos de devolver poniendo lo máximo posible en el escenario y tratando de ser lo más auténticos posible, cantar libre, hacer un vínculo entre el publico salteño que es el más nuestro y nosotros que somos los más suyo.”
¿Cuidan mucho las voces?
JF: “Es una obligación tratar de cuidarlas, lo que nos pasa a veces, es que tenemos que cumplir con la mayor cantidad de compromisos posibles y es bien difícil tratar de estar en todos lados en la mejor condición posible. Pero hay que hacerlo, porque vos nunca sabés cuál es tu mejor momento, por eso siempre hay que estar alerta. La voz es el instrumento de trabajo, en nuestro caso, y como tal, hay que cuidarlo.”
Muchas bandas han elegido irse a Córdoba o a venir a Buenos Aires para probar suerte. ¿Ustedes lo harían?
Colo: “Creo que no nos iríamos nunca de Salta, somos unos enamorados de nuestra provincia y cada vez que tenemos un rato libre nos vamos al interior, a recorrerla. Muchas veces nos cuesta mucho más ir y volver porque son largas las distancias pero siempre estamos pensando que termina una presentación y sabemos que volvemos a casa, no queremos bajo ningún puntos de vista irnos de Salta.”