Claudia Lomeña y Daniel Soruco forman el dúo Sombra y Luz.
Una unión que no fue circunstancial, sino la suma de carreras paralelas, que se unieron para plasmar en dos voces la combinación de experiencia y talento. Ella es profesora de música y pianista, nacida en San Andrés de Giles, provincia de buenos Aires. Él, nacido en Tartagal, integró durante 17 años el conjunto Los de Salta, para luego incursionar como solista.
Acaban de lanzar el primer disco como dúo, el doble “Equilibrio”, con una selección musical variada, que obedece -según cuentan- “al deseo de volcar en un disco, la música que uno siente”
¿Hay alguna explicación para el nombre del dúo o simplemente fue una elección al azar?
CL: “En realidad tiene que ver con dos energías distintas que se encuentran para hacer una sola cosa, como en el yin y yan, que son dos energías diferentes y ocultas que se unen y por sí solas no funcionan, la idea es juntar esas dos energías y hacer música.”
DS: “Hay una conjunción de energías opuestas (como que Claudia es muy rubia y yo moreno, como la diferencia de generación no de experiencias musicales) por eso le pusimos este nombre al dúo.
En el caso de lo musical marca la diferencia: yo vengo de escuchar música del norte, de tiempos atrás, de clásicos como Jaime Dávalos y Claudia viene de escuchar en cambio a Fito Páez, Charly García, otra formación.”
¿Cómo fue el encuentro entre ustedes?
CL: “Nos conocimos en el año 2000 en el festival de Cosquín.; fui como toda soñadora a ver de qué se trataba, lo conocí a él, que estaba cantando. Recién dejaba el grupo Los de Salta.”
DS: “En el año 2000 me convocan para hacerme un homenaje en una peña de Cosquín a mi trayectoria, ella fue a cantar, y por una situación fortuita (en que ella necesitaba una guitarra), tomamos contacto y la acompañé esa noche.”
CL: “De ahí en más, él empezó a presentarme como parte de su espectáculo, yo lo acompañaba con el piano y él a mí con su guitarra y cerrábamos el show a dúo. Una vez nos contrataron de un festival en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia y se armó algo muy lindo sobre el escenario porque éramos el único dúo entre muchos grupos de numerosos integrantes. Salimos ambos revelación y cuando bajamos la gente nos pedía discos del dúo (nosotros teníamos para vender cada uno, discos solistas). Ahí comenzamos a ver la posibilidad de unirnos ya formalmente.”
DS: “Cuando la conocí (luego de que ella me acercó un cassette) y la escuché, me impactó su forma de cantar, porque fraseaba distinto a las cantantes de folklore, era muy rockera. Me pareció interesante y a la vez original.
El disco es doble y tiene ritmos que abarcan el folklore, la cumbia, la canción latinoamericana y hasta hay un reagetton convertido en huayno. Participan como invitados el Chaqueño Palavecino (en el tema “Chaqueño de Ley”, que es el corte de difusión); Mario Álvarez Quiroga (en “Vieja Vitrolita” y Los de Salta en “Carta a un Cuyano”).
Hay composiciones de Álvarez Quiroga, Jorge Milikota, Ernesto Villavicencio, Los Hermanos Ávalos, Roberto Carlos, Palito Ortega y Víctor Heredia, además de las de Daniel y Claudia (“Ahora ya somos Dos”, “Cenizas del alma Mía”, “Te Necesito”). Los arreglos musicales y vocales del disco pertenecen a ambos: “Cada uno aporta lo que le gusta y después todo se va decantando solo. Hay un respeto entre ambos y entre los dos tratamos de llegar a lo buscado”. Cuenta Claudia.
¿Por qué un disco doble?
CL: “La idea era hacer una diferencia de ritmos y seguir manteniendo el equilibro, uno de los discos es netamente folklórico y el otro es más de música latinoamericana. Hay hasta un reagetton, porque la idea es siempre es traerlo al folklore, es por eso que al final se convierte en huayno. La idea es darnos el gusto de cantar canciones que nos gustan, que nos llegan por circunstancias, que la escuchamos por alguna razón y la idea era esa, ponerla. Consideramos que la manera de sentir de uno es una sola, por eso no hacemos distinciones de géneros, cantamos lo que sentimos. El lugar común es el amor, al que todos llegamos.”
DS: “Cuando analizamos qué íbamos a grabar, pensamos naturalmente (al menos en mi caso) en esa música que nos acunó de chico. Por eso está Palito Ortega, por ejemplo, que era un artista que mi mamá me cantaba cuando me acunaba, yo tengo eso en la memoria. Sonidos de la infancia, olores que me acompañan en algunos momentos de mi vida.”
Eligieron también canciones con contenido social, como por ejemplo “Marginal”, de Milikota o “Vieja Vitrolita”, de Álvarez Quiroga…
DS: “Los cantores somos parte de una sociedad, y cuando vamos a cantar percibimos como está la gente, en un momento le pedí a Jorge este tema “Marginal”, porque a mí me toca muy de cerca. Milikota la escribe un día que le toca ser jurado de un certamen de folkloristas cerca de Lugano, en un barrio carenciado. Lo mandan a buscar en un auto y pasa por este lugar un domingo a la tarde y escucha chamamé. Y mientras iba pasando los sapucay lo inundaron todo. Así volcó en una canción esa situación, esa manera de volver de los provincianos que viven en Buenos Aires, con la música a su pueblo.
“Vieja Vitrolita”, habla en cambio de cómo Buenos Aires es un conjunto de gente de distintos lugares que vivimos amuchados a hacer un mango acá en la gran ciudad. Que si tuviéramos un país federal, no deberíamos sufrir ni estos desarraigos que sufre gente como santiagueños o salteños, la gente del interior que vive acá. Uno dice: yo vengo acá a adquirir nuevas costumbres. Eso no está mal, pero de diez habitantes del interior que vienen buscando la solución mágica, sólo se salva uno. Los demás se quedan a vivir las mismas necesidades que en su pueblo, A todo eso se le suma la nostalgia de estar lejos.”
En los próximos meses, el dúo tiene previstas presentaciones en Buenos Aires y el interior del país y una gira por el norte de Salta, donde cantarán en el Festival Trichaco, organizado por El Chaqueño Palavecino. Luego partirán a Bolivia, a aquel escenario que los vio nacer como dúo, en Santa Cruz de la Sierra. al regreso a su ciudad de residencia, San Andrés de Giles, se encargarán de organizar nuevamente el Festival de las Artesanías, que desde hace dos años en el mes de enero, colma la ciudad de visitantes