Son pasadas las nueve de la noche y Teresa Parodi canta “Piedra y Camino”, de Atahualpa Yupanqui. El Teatro Libertador de Córdoba, está inmerso en un silencio profundamente emotivo, similar a aquel recuerdo de siesta en Cerro Colorado, al que la correntina nos remonta con su canto. Del litoral (por el acento) al cerro (por el paisaje) de la mano de Teresa.
La cantora dice que cada tema elegido tiene un por qué. El de Piedra y Camino es, simplemente porque le gusta, porque quiere cantar Yupanqui. Por eso también, se da el gusto con “Tu que puedes, Vuélvete”. Luego vendrá la lista de “Otro Cantar”, su último disco que, justamente está presentando en esta ciudad. Y en cada elección, un sentido. Son palabras breves las de Teresa, porque cuando canta lo dice todo y esas manos de pájaros que acompañan el sonido de su voz, se mueven al son de cada estrofa. Expresan piedra, y camino.
Invitada por el colegio de abogados de la provincia, Teresa Parodi llegó a Córdoba el jueves 24 de noviembre con un concierto íntimo, junto a Jorge Giuliano en guitarra y Facundo Guevara en percusión y ese puñado de historias a las que nos tiene acostumbrados. Gente de barro y sol, como el carpintero Ramón Maciel o la Jacinta, dos de sus canciones incluidas en el último disco, como ese de partir, reír, soñar, del “Retrato de un pescador”, de Ramón Ayala, como la alegría provinciana de “La fiesta grande” en coautoría con el recordado Rosendo Arias.
El paisaje “Marrón” de Jorge Sosa y Damián Sánchez, la lleva a la villa, y la devuelve al norte, con “La Escondedora”. Teresa dice que se anima a la chacarera. Y le sale bien, claro.
Sus “Negra Eulogia” y “Celodonia Batista” acompañan a “Que Baje” y “Con la cara del Amanecer” de Orozco y Barrientos, y en “La Canción es urgente” habla de Mercedes Sosa, pero el corazón de todos se detiene con una versión maravillosa, que la recuerda en “Un Son para Portinari”.
Un final con “Esa Musiquita”, “Pedro Canoero” y “Toda Cambia”, puso de pie al teatro. Antes, el susurro de “Celador de sueños”, acompañó ese halo de luz que habitó el Teatro Libertador. Justamente, era el reflejo de los inmensos ojos azules de Teresa Parodi. El aplauso es infinito. El alma queda llena de canciones.
PDS
Lo que más me emociono esa noche fue la repuesta de la gente, varias veces de pie, muchos “otraaa” fue muy lindo, pude verse la alegría que dejo en los concurrentes. Gracias por traernos a una de las grandes figuras del canto popular.
Comentario por Carlos — 29 diciembre, 2011 @ 3:13