Cuando pasadas las tres y veinte de la mañana sonó por enésima vez en la historia la canción “Sólo le Pido a Dios” en la voz de León Gieco y la multitud que lo veía desde el verde del campo de doma del anfiteatro José Hernández coreaba el estribillo, en Jesús María la luna menguante, estaba en su máximo esplendor.
Atrás quedaron las lunas de los días anteriores, que vieron pasar ala Soley sus seguidores revoleando el poncho-el jueves-, a Peteco Carabajal presentando uno de los mejores sets del festival –el viernes- y una noche santiagueña en un cien por ciento con el cierre del sábado, a cargo de los Manseros Santiagueños.
Las otras lunas del festival, las que iban creciendo hacia la menguante del domingo 15, cantaron con Jorge Rojas, Los Tekis, Los Huayra, Carabajales, Raly Barrionuevo, Jairo, Teresa Parodi y el Chaqueño Palavecino, festejaron también los pasos de chacarera con Horacio Banegas, chayaron al son de las canciones de Sergio Galleguillo y vieron pasar sobre el pasto de la doma a los valientes jinetes sobre caballos salvajes.
Las noches en las que transcurrió el festival de Jesús María han sido bondadosas con la temperatura y el clima (excepto claro, la noche es en que hubo que suspender por la tormenta) e invitó al pase de mano en mano del fernet, la cerveza, el mate y por qué no, el tereré.
Las botas de potro intercambiaron pasos con las alpargatas, y los colores de los ponchos según las regiones, se vieron en lo alto, agitados al son de algún escondido dela Pastorutti.
Mientras la luna seguía ahí arriba, en el escenario pasaban casi todos los artistas que hoy hacen a los festivales y también nuevas figuras, que de a poco van dejando estela y ocupando lugares vacíos. Como los Izquierdos dela Cuevao Cololo Macedo, por ejemplo.
En líneas generales, la edición 47º del Festival de Doma y Folklore de Jesús María se llevó algunos laureles: por cantidad de público (fue parejo casi todas las noches, con las tribunas casi completas) por la cartelera, interesante en cuanto a artística, (con pocos baches en cuanto a los tiempos), y por organización. La juntada de los días martes y miércoles (por la suspensión del primero por la lluvia) no tuvo errores a la hora de unificar la venta de entradas. Todos contentos y acomodados.
La noche del domingo tuvo un ritmo un poco más relajado que las anteriores. Sólo ha que apurar la última demostración de doma para entregar el premio a los campeones, hacer honores ala Virgende Luján (patrona del festival) y arriar la bandera. Y luego, vendría la música.
En encargado de abrir la noche fue Fabricio Rodríguez, armonicista que interpretó el Himno Nacional. Luego, Amboé practicó el sapucay más furioso con el público y Los del Suquía cantaron las canciones de Córdoba de antaño. Facundo Toro subió un rato después para, levantar a la platea y dejar el camino con canciones para recibir a Gieco.
El músico de Cañada Rosquin apareció con su guitarra y en solitario repasó algunas canciones de las primeras épocas de su carrera, con las imágenes de aquel país gris de esas canciones y un recuerdo a De Ushuaia aLa Quiaca(La Memoria,La Mamáde IIMI,La RataLaly, Carito, Kilómetro 11). Más tarde dedicó un tiempo para presentar algunos pasajes de El Desembarco, su último disco, y volvióa a “una que sepamos todos” con un homenaje a Pocho Lepratti (“El Ángel dela Bicicleta”), “Cinco Siglos Igual” (dedicada a Evo Morales) y Sólo le Pido a Dios para los bises.
La misma luna que creció durante las 10 noches del festival se escondía detrás del techo del escenario Martín Fierro, mientras sonaban los últimos acordes en la guitarra de Gieco.
Una noche más -la de hoy lunes- espera al festival, ya alejada de la doma, de las botas de potro y el folklore, más cercana a la música de Córdoba.
Mientras tanto, se cierra la puerta del festival del coraje y la poesía, hasta la próxima jineteada
Los premiados:
Música
Consagración: Cololo Macedo y Los Legales
RevelaciónLa Coplay Los Izkierdos dela Cueva.
Distinciones especiales:: Trío Jesús María y Valentín Bernárdez
Menciones especiales: Romina González, Emilio Morales, Dúo Talamonte, José Galante, Los dioses del chamamé y Los serenateros de Salta.
Doma:
Ricardo Pucheta en Crina limpia,
Ramón Córdoba en Gurupa sureña
Oscar Gatica en Bastos con encimera