Por Marina Cavalletti desde Cosquín
El trío conformado por Jorge Martínez, Pablo Jaurena y Mauro Ciavattini, adelanta detalles del show que, en pocas horas, llevarán al escenario mayor. Ellos afirman que allí dejarán su muestra de sangre anual. Además hablan de las influencias y los desafíos de la música instrumental. Tres preguntas para tres instrumentistas que se las traen.
Esta noche actuarán en el escenario mayor, ¿cómo será el show?
Pablo Jaurena: El show de hoy va a tratar de ser un muestrario de lo que estamos viviendo ahora y lo que vivimos el año pasado. Cosquín, a ser un Festival anual y al manejar esa pauta todos los eneros, es como un muestrario, como te sacaran sangre a ver qué tenés.
El chequeo anual…
Claro. Vamos a tratar de mostrar dos cosas. Por un lado, el disco que salió este año, un disco de folklore que es la primera parte de un proyecto que se completará con un disco de tango después. Es un disco en dos partes. Vamos a mostrar parte del repertorio de folklore y nos vamos a despedir con “LIbertango” que va a estar en el disco de tango, para dejar una sensación sobre el nuevo disco en el que estamos trabajando. Esa es la idea.
Ustedes conforman un trío. Cada uno es un individuo con gustos e influencias distintas ¿Cómo se ponen de acuerdo al momento de arreglar las canciones?
Jorge Martínez: Podríamos decir que las influencias son más o menos similares entre nosotros, Todos venimos de escuchar música popular en nuestras casas desde chicos y a su vez, al habernos conocido en la universidad, los tres hemos llegado a congeniar cierta manera de trabajar, por el estudio académico que hay en la Universidad de Córdoba.
Muchas veces los arreglos salen de alguna improvisación y después alguien se encarga de transcribirlo en el papel. También dejamos una parte un poco más libre a la improvisación. En el caso particular del disco de folklore, tratamos de abracar los diferentes regionalismos de nuestro país. Hay música del Litoral, del Sur, algo de La Rioja, Salta Jujuy y algunos temas muy cordobeses, además de las obras propias. Hay temas de cada uno de nosotros y la idea es ir incorporando cada vez más esa veta de la música nuestra.
¿Cómo evalúan la presencia de la música instrumental en Cosquín y en otros festivales del país?
Mauro Ciavattini: Creo que tiene su factor de poca presencia en la actualidad, que se puede traducir en un factor de lejanía quizás. Si lo comparamos con el ´50 o el ’40 con orquestas de tango donde la música instrumental era realmente parte fuerte de un espectáculo de una típica y de sus momentos con el cantor, creo que la gente estaba más acostumbrada. En la mayoría de los festivales, existen pocas propuestas de música instrumental. Y mucho menos, propuestas que tengan que ver con plantear una estética personal desde lo instrumental. Lleva el “Pájaro campana” o las polcas a mil por hora, llevar todo al efectismo digamos.
Por eso cuando presentamos el trío en los festivales es un desafío grande y dulce, porque al mismo tiempo nos encanta, pero el paisaje en general es desolador en todos los festivales de la Argentina. Creo que Cosquín ocupa un lugar de mayor inclusión al respecto. Han incluido al Chango Spasiuk, Raúl Barboza, Lito Vitale, Juan Falú, Franco Luciani y otros. Hay variedad en Cosquín y eso es alentador. Coquín fogonea la música instrumental desde dos lados: por una parte en la grilla y también desde el pre Cosquín. En Jesús María o Laborde eso no pasa, o pasa en cuestiones mínimas. Pareciera que la música, si no es cantada no fuese música. No obstante es desafío hermoso que tomamos con mucha alegría y ganas cada año. Es un espacio que desde que ganamos el pre Cosquín en 2006 se ha mantenido. Como decía Pablo, nosotros damos la muestra de sangre anual con muchas ganas y entusiasmo.