Texto y Fotos: Cecilia Lorenc Valcarce
La Rioja tuvo su festejo del carnaval entre el 17 y el 21 de febrero al ritmo de vidalas y chayas, con perfume a albahaca y de color blanco, por la harina que es la protagonista del juego.
La Chaya es una celebración ancestral que continúa arraigada en los riojanos como pocas fiestas en el país. Es tiempo de celebración, amistad y de pregonar la igualdad que se da cuando la harina cubre los rostros de quienes festejan en los barrios o a la noche en el festival. No hay edad ni clase social que divida a quienes “chayan” en cada febrero.
En la provincia cuyana se usa el mismo vocablo para nombrar tanto al tradicional festejo que se da en los barrios como al festival folklórico que desde este año fue organizado por el gobierno provincial.
El tiempo no para cuando se trata de divertirse así es que en cada barrio de la capital provincial se pudo disfrutar cada tarde de “La Chaya de los Barrionuevo”, “La Chaya del Camión de Germàn”, “La Chaya de los Barrios ( o Topamiento de Mabel, organizada por Sergio Galleguillo) y tantas otras.
Y por la noche, el broche de oro el festival que convocó a artistas nacionales pero sobre todo a riojanos.
La “Chaya 2012” se realizó en el Estadio Augusto Mercado Luna, del barrio de Vargas, y recibió a lo largo de todas las noches cerca de ochenta mil personas.
En los alrededores los vecinos improvisaban parrillas y venta de empanadas mientras que vendedores ambulantes ofrecían sombreros y pañuelos que servían para resguardarse de la harina.
Puntualmente a la medianoche con el grito de Homero Coronel Montes ¡Salud América, salud argentina, salud riojanos! La Rioja, vuelve a chayar! acompañado por fuegos artificiales se daba comienzo oficialmente al espectáculo.
En cada velada hubo una variada propuesta artística ya que La Rioja tiene infinidad de valiosos cantores que fueron componentes fundamentales en el festival.
Sobre el escenario “Edgardo Vergara” setenta porciento de los artistas fueron locales, el diez de provincias como Salta y Santa Fe y completaron el total los artistas nacionales. Teniendo en cuenta estos porcentajes se confirma que la Chaya tiene una personalidad bien definida por lo local. El público escuchó, aplaudió, cantó y bailó agradecido.
En el orden nacional se destacaron Sergio Galleguillo (riojano y consagrado en todo el país), Chaqueño Palavecino, Jorge Rojas, Abel Pintos, Facundo Toro, Dúo Coplanacu, , Nacho y Daniel, Leandro Lobato, Los Huayra, Leo Dan y Horacio Banegas
Es importante nombrar a algunos de los músicos que con su impronta riojana dejaron en claro que La Chaya les pertenece: Kike Álamo, Natalia Barrionuevo, Pica Juarez, Carlos Ferreyra, Cristina Velasco, Germán Nieto entre muchos otros.
Comentario aparte para La Bruja Salguero y Daniel Argañaraz que aunque están radicados en Buenos Aires no dejan de ser representantes de la provincia que los vio nacer.
La ya tradicional jornada del día después que estaba programada para el martes con el grupo cuartetero “ La Fiesta” debió pasar para el miércoles debido a intensas tormentas que cayeron en la capital provincial ya desde la madrugada.
Galleguillo, ídolo natural
Desde hace años Sergio Galleguillo organiza un topamiento frente a la casa familiar en el Barrio Hospital pero este año decidió doblar la apuesta.
Con un ejército de amigos comandado por Ana y Sofìa Galleguillo organizò en el “Estadio del Centro” “La Chaya de los Barrios” (o el “Topamiento de Mabel”, en honor a su madre) y convocò entre las 14 y las 19 horas del lunes cerca de 30.000 personas.
Con entrada libre y gratuita se pudo disfrutar de una fiesta popular con la presencia sobre el escenario del Chaqueño Palavecino, Abel Pintos, Lucio Rojas ( hermano de Jorge), Juan Fuentes ( de Los Huayra) y el propio Sergio Galleguillo que como excelente anfitrión no se bajó ni un minuto y puso orden si se presentaba algún disturbio entre la multitud.
Esa tarde en el estadio, que otros años era sede del festival, se comieron cabezas guateadas bajo más de 40º de calor en la siesta riojana y se vivió el espíritu de una verdadera fiesta popular.




Hubo algunas ausencias y desprolijidades que llamaron la atención (por ejemplo, no hubo ningún santiagueño consagrado, no se respetó ninguna de las noches la programación original, detrás del escenario por momentos había una multitud que complicaba el trabajo de los periodistas y de los artistas y el espacio para la prensa frente al escenario estuvo por momentos plagado de fanáticos y de niños)
