La última luna del festival se despidió con un clima festivo comandado por Los Tekis y Los Kjarkas; la presencia santiagueña de Los Carabajal y Alfredo Ábalos y la destacada puesta en escena de la Delegación de Córdoba. Alma de Luna recibió la Consagración y Milena Salamanca fue la revelación del festival.
Una y media de la mañana en la Plaza Próspero Molina, parecía como si el carnaval del norte se hubiera adueñado del aire coscoíno. Incluso la temperatura cálida aportaba algo más a la última luna del festival mayor de folklore.
Vapor que subía entre la multitud, papelitos de colores, fuegos artificiales, todo en torno a ese grupo de músicos jujeños que lleva el carnaval adonde quiera que vaya. Los Tekis, número central de la décima luna, aparecieron en el escenario Atahualpa Yupanqui vestidos de diablos de carnaval, con máscaras y túnicas rojas que al caer, descubrieron a los protagonistas: Mauro, Sebastián, Pucho, Juanjo, Pipo y Walter dejaron en claro que eran los dueños de una noche que tendría momentos maravillosos y olorcito a despedida.
Durante caso una hora y media, soltaron el carnaval ante una plaza completa (la segunda en este Cosquín, con un 95 por ciento de ocupación. La otra fue la noche de Jorge Rojas).
Pero la última luna coscoina tuvo otros momentos impecables y emotivos. El comienzo con Los Carabajal, recurriendo buena aparte de la estirpe musical santiagueña con Facundo Toro y Gustavo Patiño de invitados; Daniel Argañaraz con La Rioja y la chaya en la piel y la voz; Claudia Pirán y una presentación con integrantes del coro de señas del Centro Cultural Enrique Brizzio y bailarines con capacidades diferentes; Los Visconti, y la historia del folklore resumido en dos guitarras, el dúo Cacace – Aliaga en la misma línea pero del lado de Cuyo; la extraordinaria presentación de la delegación de Córdoba, que recordó el Cordobazo, en el espectáculo “… la calle nos une”, en una homenaje al sindicalista Agustín Tosco, con 180 bailarines en escena, coreografía de Oscar Rodolfo Arce y Juan Carlos Báez y producción general de Hugo González y los músicos José Luis Serrano, Dúo La Huella, Alberto Sbezzi, Dúo González-Motta y Enzo Vergara, entre otros.
Y llegó el turno de Alfredo Ábalos, acaso uno de los, artistas más esperados de todo el festival. El querido “gordo” no sólo hizo vibrar la plaza con chacareras y su bellísima versión de la “Zamba del Ángel”, sino que se fue premiado con el galardón mayor del festival: el Camin de Oro.
Luego, llegaría el carnaval de Los Tekis, con el chalchalero Polo Román de invitado (la versión de “A los bosques yo me Interno”, que grabara el grupo salteño en el disco de los jujeños, sonó impecable), y Los Kjarkas, con un importante número de residentes bolivianos poniéndole color a la platea.
La noche continuaba vaporizada por el carnaval que dejaron los norteños y los Auténticos de Córdoba subían al escenario para cantar los clásicos del folklore de esta provincia, mientras que aún quedaba una larga lista de artistas (Yuca Córdoba, Martín Monguzzi, Emerger, Brisas del Norte, Los del Suquía, Paco Garrido, Amarcanto, La Jangada, Los Flakusi y la Delegación de Santa Cruz, con un cuadro que recordó la “Huelga del 21″, el levantamiento de los peones de campo a principios del siglo pasado.
Los consagrados, las revelaciones y las menciones también habían pasado en esta última luna, como resumiendo lo que fue este Cosquín 2012: el premio consagración fue para el grupo cordobés los cordobés Alma de Luna, mientras que Milena Salamanca fue la revelación. Las consagraciones históricas fueron para Juan Carlos Baglietto-Lito Vitale y para el espectáculo “Por siempre Tucu”, con Coco Martos y Roberto Pérez. El Camin de oro se lo llevaron Alfredo Ábalos y Los Visconti y el dúo santiagueño Orellana-Luca recibió una distinción especial.
Diez noches habían pasado por la plaza Próspero Molina. Era madrugada y el vapor del río Cosquín, se confundía con el de la plaza, que ya apagaba el carnaval de la última luna y enterraba otro festival, hasta las próximas lunas de enero.
