El músico y actor santafesino se presentó en el teatro Luz y Fuerza con el espectáculo “Él empezó primero”, en dos fumnciones con estradas agotadas. Fue a pedido de los chicos y tambien de los grandes.
En cada uno de sus espectáculos, Luis Pescetti hace participar por igual a grandes y chicos, los hace emocionar, los hace reír, cantar y bailar al ritmo de sus historias cantadas.
Acaso éste sea el secreto del éxito de convocatoria, que llevó por ejemplo a agregar una función enla SalaAgustínTosco de Luz y Fuerza, en Córdoba el sábado pasado. También se quedaron algunos con muchas ganas de verlo, porque las entradas se agotaron en las dos presentaciones.
El actor, músico y escritor santafesino llegó a la ciudad mediterránea con el espectáculo “Él empezó primero”, donde recorre sus discos (son siete hasta el momento: “El vampiro negro”, “Cassette pirata”, “Bocasucia”, “Qué público de porquería”, “Antología”, “Inútil insistir” y “Tengo mal comportamiento”). Sus chistes y sus ocurrencias.
La trayectoria de Pescetti es tan larga como intensa: fue comediante de adultos y ha trabajado en toda Latinoamérica, España y Estados Unidos; en Argentina y México hizo radio; se presentó en varios festivales de teatro en América y Europa. Publicó más de 27 libros para adultos y chicos, donde los diálogos ocupan un lugar fundamental.
Además de los discos, tiene editados tres DVD’s: “No quiero ir a dormir”, “Luis te ve” y “Cartas al Rey dela Cabina(un maravilloso recital con Juan Quintero).
Entre los personajes de sus historias, Natacha, una chica común como todas, es la más famosa, y la trajo a Córdoba junto con sus otras canciones: “Ay, Lilí”, “El Moco”, “El niño caníbal”, “Canción del bebé que le cuenta a su mamá”, “Nueva canción del vampiro”, entre otras. Luego llegaron los chistes, de corrido, como para no tener tiempo de respirar entre risa y carcajada. Con el vértigo con el que transcurrieron las casi 90 minutos, llegó el final, pero volvió no sólo a buscar la botellita de agua mineral sino a contar chistes un rato más, mintras dialogaba con los nenes de la platea. Y como para dejar calentito el ambiente, con Pica Pican los Mosquitos (¿quién no la sabía?), hizo saltar a todos de sus butacas. Esa unión de voces y movimiento, es el resumen de esta y todas las presentaciones de Pescetti, donde los los chicos juegan a ser grandes y los papás se sienten chicos por un rato.
