“La palabra es mi guardiana, es una sombra iluminada que me empuja al incierto rumbo de las voces que buscan el viento como destino. Hacia allí voy también con mis canciones, a buscar ese momento único en que el poeta, mi voz y quien la escucha generan el encuentro sensible, ese que inaugure nuevas memorias, y otra vez entonces haga la maravilla. Allí voy, soy tierra y madera. Soy viento. En fin, una cantora”.
“Cuando me cantes, cántame para levantarme” decía el poeta Armando Tejada Gómez. Con esa premisa, Edith Rossetti dio forma a su tercer disco, donde conjuga la voz, la palabra y la poesía de autores clásicos y contemporáneos de la música popular.
Considerada (y sin dudas lo es) una de las mejores voces de la música popular actual, su registro es tan versátil como el repertorio que aborda, y lo expresa de manera tal que puede viajar desde La Pampa a Santiago del Estero, o cantar una milonga del sur y sonar igualmente natural, local.
Este nuevo trabajo de Edith (los anteriores fueron Allpa-Kaspi (2005) y Al pie del viento (2008) es el tercero como solista y contiene una selección de 16 temas unidos por la palabra de los invitados y los autores.
Hay zambas, huaynos, chacareras y canciones como “La Arribeña” y “El violín del monte” de Atahualpa Yupanqui; “Pancho Raco” de Fortunato Juárez, “La Tangués” de Rafael Amor, “Retiro al norte” de Roberto Cantos, “Coplitas para mi canto” de Carlos Di Fulvio, el cuento del cordobés José Luis Aguirre “La carga” y también de él la bella vidala “Vientito de Achala”, “Milonga baya” de Julio Domínguez” y “Cruz de quebracho” de Amado Berra y Miguel Angel Gutierrez, entre otras, nutridas de una base musical exquisita, con la dirección artística de Popi Spatocco, y los arreglos del guitarrista Leonel Iglesias.
Participan también, Martín Perez en guitarra y charango; Mariano Céspedes en violín; Victor Renaudeu en violín; Pablo Rodríguez en bombo y caja, Damián Boletín en violín; Valerio Kaladjian, viola y Roberto Segret, en cello. Rafael Amor, Alfredo Abalos, Carlos Di Fulvio, Popi Spatocco y José Luis Aguirre participaron como invitados.
Este jueves 14, Edith Rosseti presentará “Cuando me cantes” en el Velma Café – Gorriti 5520 / 30-, de la ciudad de Buenos Aires, a las 21.30 horas. La cantora habla sobre algunos detalles de este disco y los proyectos a corto plazo que tiene luego del debut en el Velma.
¿Qué cosas en común encontraste entre los autores que cantas en tu nuevo disco, mas allá de la importancia de la “palabra”?
ER: -Creo que todos han sabido pintar su aldea con carácter y ternura. Y tienen en común la mirada. Ellos han hecho foco sobre sucesos que quizá a la mayoría de nosotros nos pasan inadvertidos. Son capaces de hacerse muchas preguntas a partir de un color, un amanecer, un abrazo, una partida.
¿Cómo fue el proceso de selección de las canciones?
ER: -Fue bastante natural, uno toca un repertorio mucho más extenso que el que finalmente va a los discos. Elijo a partir de los textos, luego veo si la música también me gusta. El proceso posterior es más largo. A una cierta distancia del entusiasmo inicial, cuando uno canta una y otra vez la canción, la ve en el aire, puede sentirse parte, la ama y la llora, se que algunas obras son para mi, en ese momento. Otras deben esperar su hora, necesitan madurar. O aún necesita madurar la intérprete, que es lo que ocurre la mayoría de las veces.
¿Cómo ha sido tu encuentro con Popi Spatocco y qué aportes realizó él a tu idea del disco?
ER: -Cada canción tiene una historia que vive detrás de la canción. Popi sabe bien como buscarla. Conoce el trabajo en equipo, pero también intuye los potenciales y límites individuales. El nos ha llevado a conocer posibilidades que no utilizábamos como banda, enriqueció el trabajo de Leonel Iglesias, quien llevó adelante los arreglos del disco y nos cuidó en cada sesión en el estudio. Aprendimos mucho de su trabajo y personalmente me llevo el premio mayor, que es su hermosa amistad.
¿Es posible (como sugerís en el texto del disco) que consideres a tu voz como el nexo entre el poeta y quien lo escucha?
ER: -Si claro. Y ese nexo, el intérprete, ojala sea interesante para quien lo escucha. Ojala se entienda lo que dice, y ponga intención en como lo dice. Se me ocurre que cantar es como contar. Ojala yo sea una buena narradora. Una cantora.
¿Cómo sigue la presentación del disco, luego de la fecha del 14 de junio en el Velma Café?
ER: -Sigue con la ilusión de poder llevar esa producción que es bastante compleja a todo el país. Incluye material audiovisual producido para este disco, y al Ballet Nehuen. Ojalá podamos mostrarla en todos los escenarios posibles, compartir este trabajo con mucha gente. Y mientras el camino se anda, ir buscando el siguiente, claro.
