El Blog del Boletín

5 marzo, 2014

Entrevista a Nahuel Porcel de Peralta. Alma de caminante

Filed under: Entrevistas — Etiquetas: , , — Pao De Senzi @ 1:33
Foto: Nahuel en Cosquin 2014, Carlos Paul Amiune

Foto: Nahuel en Cosquin 2014, Carlos Paul Amiune

Nació en Cañada de Gómez, y se fue hace 30 años a México, donde reside actualmente, y trabaja en diversas áreas de la cultura. Regresa cada año para cantar en Cosquín  y encontrarse con amigos y colegas. Trabajó con Zitarrosa, Mercedes le canto sus poemas y fue parte de la movida cultural latinoamericana de los últimos 30 años. Antes de volver a su segunda patria, conversó con Boletín Folklore sobre su nuevo disco, y su historia.

Conversar con Nahuel (Carlos Porcel de Peralta en su DNI, Nahuel por adopción, por la causa mapuche, nombre que eligió hace muchos años) implica tener información no sólo de la extensa carrera de este artista santafesino nacido en Cañada de Gómez, –cuyo deambular por el mundo lo depositó hace más de treinta años en México-, también de la historia de la música y la poesía latinoamericana, y muchas otras cosas que uno va reuniendo a medida que la conversación avanza. Lo que no se sabe pues, Nahuel lo cuenta con la facilidad que tiene alguien que vivió, tiene memoria y –se puede decir- fue parte de la cultura de los últimos 30 años. Amigos , el dice  y nombre por ejemplo, a Enrique Mejía Godoy, a Cecilia Todd, a Jorge Boccanera, a Mercedes Sosa, al Sabalero y a Zitarrosa.

Entonces la cuestión que dispara la entrevista, que originalmente tiraba para el lado de nuevo disco (“Con el Alma Dividida”, editado a fines del 2013) y de su participación en el festival de Cosquín, amén de sus proyectos venideros, es la muerte, por esas horas en que se llevó a cabo la comunicación telefónica a Buenos Aires, del cubano Santiago Feliú, a quien supo conocer bien y con el que compartió algunos escenarios:

NP: –Lo recuerdo a Feliú como un “zurdito” que tocaba la guitarra, por la mano zurda y porque era comunista. El decía: “Cuba me hizo comunista y argentina rockero”. Iba a grabar en mi disco “Con el Alma dividida”, el tema principal, y quedó varado en La Habana pero  estuvimos muchas veces tocando juntos, un concierto que hicimos en Valparaíso, por ejemplo, duró cinco horas, y fue un revuelo lindo. Era un tipo que tocaba bien la guitarra, con esa forma que aprendió en Cuba, no habiendo una guitarra a mano para zurdos. Un gran tipo, de esa gente que siguió en Cuba, que nunca se fue.

Nahuel tenía 25 años cuando Alfredo Zitarrosa lo convocó para formar parte de su banda (en la que también participó Alejandro del Prado), con la que giró por México y Latinoamérica. Eran los años 80, y el santafesino ya tenía una idea de irse a recorrer el continente, en parte por la situación política por la que atravesaba la Argentina, en parte por su espíritu de caminante. Recaló primero en Ecuador, donde vivió casi un año, pasó por Costa Rica y luego se instaló en México, país al que eligió no sólo como su segunda patria, lo incorporó a su quehacer diario y artístico.

Hoy tiene en su haber una larga trayectoria como músico, arreglador, compositor actor y director. Participó en diversos proyectos de artistas latinoamericanos como Cecilia Todd, Armando Manzanero, el Sabalero, Zitarrosa y Mercedes Sosa, que le cantó, entre otras, una de sus más bellas canciones  “Pájaro de Rodillas”, y la hizo suya. Vive en el DF, pero cuando viene a la Argentina se mimetiza de tal manera que parece que nunca se fue. Fue parte del proyecto Rio Infinito, la orquesta del costarricense Manuel Obregón que viajó por los ríos de Sudamérica recolectando sonidos y referentes, musicalizó poemas de Neruda, Boccanera y Rulfo y en estos momentos se encuentra de gira por México con una obra de teatro para niños en la que dirige y actúa y que llevará a Europa. A mediados de años regresará a la Argentina para presentar formalmente su disco.

Da la sensación de que viviste más años que los que tenés…

NP: –Yo  empecé muy chico haciendo música, como hobby, y después me vine a Buenos Aires para prepararme, a aprender cosas nuevas. Luego la vida me ha puesto, no por suerte ni por casualidad sino por causalidad, con otras gentes, entonces llego a México en los años ´80 cuando había una cantidad importante de exiliados uruguayos y argentinos más todo el conflicto latinoamericano, y conocí a gente como Enrique Mejía Godoy. A partir de ahí se dieron un montón de cosas muy importantes. Además de Zitarrosa, tocar con El Sabalero (José Carbajal), que vivió en mi casa, donde hizo La Flota, un disco que se editó en Uruguay y fue éxito. Y uno estaba ahí, con la guitarra, y se fue sumando a ese movimiento que fue toda una impronta en América Latina. Creo que en ese momento uno no toma mucha conciencia de lo que está viviendo porque es común, es lo cotidiano. No te das cuenta, por ejemplo que tu vida pasa por reunirte con gente como Oscar Chávez y haciendo arreglos para él, con Amparo Ochoa, con Cecilia Todd, y que te llamen y te digan ´el maestro Manzanero necesita que le arregle unos temitas´ y terminás trabajando para los conciertos de él con Tania Libertad. Esa es la parte de este oficio donde uno por suerte nunca termina de aprender, y eso te mantiene vivo. Y también tiene que ver con que estos últimos años he tratado de mantener presencia en mi país natal y me han conocido a través de los patios de Cosquín, y me doy cuenta de que tengo una buena respuesta de los colegas, con los que estamos haciendo cosas juntos. Con Pancho Cabral tengo cinco canciones a punto de grabar para su próximo disco.

De Cosquín habla, no como esos artistas que esperan para mostrarse en el escenario. Mas bien sube al escenario para decir cosas. Es de esos tipos que caminan y ven Cosquín desde otro lugar. Su participación en el Encuentro de Poetas es permanente, como su recorrida por esos “patios” de los que habla. Su presentación sobre el escenario Atahualpa Yupanqui siempre es un bálsamo que nutre de melodía y palabra el bullicio del festival.

Este año, Nahuel llegó al festival con un disco bajo el brazo. Se trata de “Con el alma Dividida”, un trabajo que se hizo esperar pero que finalmente aparece con un puñado de clásicos de su repertorio y otras canciones más recientes. Los acompañan Diego Rolón en arreglos y aporte de instrumentos y algunos invitados de lujo como Francisco “Pancho” Romero, Néstor Acuña, Franco Luciani, Luis Enrique Mejía  Godoy, Fernando Correa e Ignacio Copani. Hay poemas de Juan Muñiz y Jorge Boccanera, musicalizadas por Nahuel y otras propias.

¿De qué época datan las canciones de tu disco?

NP: –Voy juntando canciones y empezando a grabar. Demoré mucho en terminarlo, tenía algo grabado, componía, y ya lo quería terminar. La gente a veces no se da cuenta y no toma conciencia de que sos el que canta, el que toca la guitarra, el que está metido en los arreglos y encima sos el que tiene que defender el disco después, así que hay que tomarse el tiempo. En cuanto al contenido, está “Pájaro de Rodillas”, tiene temas litoraleños,  como “Canoíta guaraní”, una canción que hice para el proyecto “Río Infinito”, tiene poemas de Juan L. Ortiz que musicalicé, o el poema de Boccanera “Será posible el Sur”, que grabó Mercedes en el 84…

El alma dividida… ¿Será que este disco es una forma de volver de a poco? …

NP: –El anterior “Y la milonga lo sabe” ya tenía también, ese sentimiento… Uno no siempre analiza y toma decisiones condicionado por una situación económica. Cuando te preguntan ¿a qué te volvés acá si en México estás re bien?, y eso no puedo negarlo, que tengo treinta años viviendo allá, sigo siendo una “argenmex”, mezcla de esas dos culturas y trato de jugar con las dos cosas, disfrutarlo. Yo vengo acá y soy marciano y allá también lo soy. Justamente, Con el Alma Dividida habla de eso. Es la misma historia acá y en México, es andar con dos patrias encima, como el mexicano que está instalado en Estados Unidos y ha inundado con su aires todo el nuevo lugar donde vive. Y en cuanto  la querencia, más allá de una situación económica, pesan otras cosas, en México que me siento insertado, me tocaron vivir cosas fuertes, tengo amigos, afectos y eso a la hora de quedarme también influye.

Venir a Cosquín implica también una forma de volver y permanecer. Por otro lado, las últimas ediciones de Cosquín fueron especiales y polémicas, sin embargo seguís apoyándolo y participando...

NP: –Uno tiene que seguir peleando como músico independiente, porque si decimos que no, estamos subestimando que quiere escuchar algunas de estas cosas. Uno es un artista durante todo el año, no solamente en Cosquín (aunque para algunos no sea así). La música de hoy está pasando por un montón de etapas, si bien es difícil volver a la época de los sesenta donde la gente cantaba otras cosas, no se puede ningunear un festival así nomas porque si, y decir que no existe, cuando en realidad es único en el mundo, con nueve noches en las que pasa de todo, con un Encuentro de Poetas que se ha convertido en una parte importante, donde vienen poetas de primera línea, la convocatoria a muralistas del mundo, la calles. Cosquín no es lo que se ve en la tv, hay que tener un poco de cuidado con decir que no existe. El encuentro de poetas ha tomado un significado enorme, pero creo que hay que darle una poco más de difusión. Si se le da importancia, la gente no hablaría tanto de las luces sino de la palabra. Por eso yo siempre vuelvo a Cosquín, aún si no me programan. Está bueno conocerse  y hacerse conocer, es algo que han permitido los patios de Cosquín y también la conexión, dejar discos, de que venga otra gente y te escuche y te proponga trabajar, no corren tiempos donde uno tiene un genio encerrado ahí esperando que lo descubran. Hay que trabajar para eso

¿Y que opinás del panorama actual de los compositores y cantores?

NP: –Hay cosas interesantes y también en el comercio de la música, hay cosas muy mal hechas y me da mucha pena cuando uno viene de Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana, y se encuentra con algunas cosas. Hay otra parte, que se empieza a ver, se va conociendo de a poco. ¿Cuánto hace que Fandermole viene tocando y se empieza a conocer su obra recién con “Oración del Remanso”?, lo mismo el Negro Aguirre, Juan Quintero, las composiciones de Falú con Yacomussi, Pancho Cabral… lo que hay que hacer es tocar mejor, rever las letras, hay gente que canta al Cuchi y a Castilla y luego mete un tema suyo y  no tiene vergüenza.

Viene al caso recordar a Mercedes Sosa, su elección cuidada, lo estudiosa que era. ¿Grabó canciones tuyas, cómo la recordás?

NP: –Todavía usaba una casetera, donde grababa las canciones que le gustaban y luego se encerraba a estudiarlas. Ella marcó un estilo, en el caso de México muchas cantoras interpretaban “Yo vengo a ofrecer mi  corazón” no por Fito Páez, sino porque la cantaba Mercedes, lo mismo que “Razón de vivir”, que dejó de ser de Víctor Heredia. A eso hay que tenerle respeto. Que alguien cante una canción y la haga suya es sinónimo no sólo de prepararse, sino de sentir lo que se canta. Se graban discos pensando en el éxito y todo está inundado de un exitismo que no le hace nada bien a nuestra cultura popular.

PDS

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