El Blog del Boletín

30 marzo, 2014

Emiliano Zerbini en el Teatro del Viejo Mercado. Noche de danzas folklóricas argentinas.

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Foto: Laura Cáceres

 

El músico cordobés criado en La Rioja presentó su disco de danzas folklóricas tradicionales en Buenos Aires.

por Sonia Cabral, Fotos: Laura Soledad Cáceres

Cuando aparecen los primeros acordes de la guitarra de Emiliano, uno cree que el tiempo retrocedió. Uno se siente como dentro de una vieja fotografía, invadido de pronto por un tono sepia que impregna toda la sala y perfumado por  un aroma a albahaca fresca. La Rioja se hace presente como en un ritual. El sonido de los temas de su disco “Danzas folklóricas argentinas Vol. I” nos transporta a los patios bajo enramadas. A la casa de los abuelos. A las fiestas populares más tradicionales de nuestras provincias; allí donde se baila aún levantando polvareda y se toma vino en jarra. Así, con ese color tan particular y despojado de cualquier nuevo arreglo suenan su voz y su guitarra en clásicos como La firmeza de Andrés Chazarreta, o la tradicional huella Hasta tu rancho de Alberto Merlo, y después también en la Jota de la Tejedora de Juan R. Martín y el Triunfo La Vuelta de Obligado, también de Alberto Merlo y Miguel Brascó. Apenas comienzan estos ritmos uno no puede dejar de reconocerlos e identificarse con ellos. Enseguida pensamos en los actos escolares, en las fiestas patronales, en festejos familiares de los pueblos donde la danza acerca a grandes y chicos en mágico disfrute.  Canillas flaquitas es un gato riojano, típica danza de las de antes, interpretada con la gracia necesaria como para no dejar de bailarla. Algunos temas que le pertenecen a Emiliano Zerbini mantienen intacto este aporte a las tradiciones, como la zamba Tiempo i chaya y la Cueca del carnaval. Pero sin duda y en el final de esta primera parte del show que pretende mostrar uno a uno los temas del nuevo disco, toda la banda se luce con la Zamba alegre de Chazarreta y Oscar Valles, esa que al principio es lenta…y se va endiablando hacia el final. Hasta aquí dedica su show a Silvia Zerbini, su madre, bailarina y profesora de danzas, a través de quien crece este amor por la música tradicional y la necesidad de hacer este disco tan cálido.

En medio de las parejas que se animaron a bailar dentro del Teatro del Viejo Mercado Emiliano presenta a sus músicos: Juan Pablo Noriega en guitarra y en los arreglos de todo el disco, de otros anteriores y de los que vendrán, bromea. En violín Mariano Céspedes, y en el bandoneón el Chelko Pajón, secundan las melodías que a medida que avanza la noche se van convirtiendo en una juntada peñera que divierte al público y lo obliga a dejar sus lugares para armarse un espacio donde desplegar el baile.

Infaltable es  la reminiscencia a su pago y a la provincia de Córdoba,  donde reside ahora Emiliano, con la Vidala chayera del Chango Rodríguez, y la emoción en sus palabras al expresar que ha tratado de rendirles un sentido homenaje a esos nombres fundamentales de nuestro acervo cultural: Chazarreta, los hnos Abrodos, Los hnos Abalos, Ramón Navarro, y otros tantos constituidos en sinónimos de cultura y provincianía.

Quiero que entiendas que hay ciertas cosas, que no se venden que no se compran… la libertad, la sangre, la historia son simples cosas que no se tocan” dice el artista riojano de Chilecito, y corea el público de pie. Estrofa significativa de su tema No se toca, en alusión al apoyo que hace a los pobladores que organizados en piquetes de ruta defienden el agua y la tierra en contra de la explotación del Famatina por la minería a cielo abierto. El apoyo es a la gente de los pueblos que defiende sus problemáticas, aclara con énfasis desde el escenario.

Vengo surcando un sendero, pedregal y polvareda / mi costado está sembrado de tristes pisadas huecas / que sordas se descarrilan tras el brillo y la pereza…dice una parte de Lumbre y esencia, tema que ha grabado junto a Raly Barrionuevo, y que encabeza el repertorio de temas conocidos junto a Sombrita de enramada, para ir cerrando el showy con los temas que lagente pide, Perfume de carnaval, Zamba por vos, o Aleluyá de León Gieco, se va llegando al fin.

Quedará, por unos días seguramente, el eco de los gritos chayeros que  los espectadores dejaron en el aire. Manifestaciones generadas por el entusiasmo de ese ritmo bien riojano de La majadita, chaya saltada, típica chaya de Chilecito, que transmite el sentimiento más puro de las fiestas populares. Mientras que el paso de Emiliano Zerbini por Buenos Aires una vez más, dejará una huella de su identidad riojana, su fuerza y su calidad creadora.

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