El Blog del Boletín

3 febrero, 2015

La carta de un periodista, el deseo de todos

Filed under: Festivales — Etiquetas: , — Pao De Senzi @ 15:14

Estamos de acuerdo en que este Cosquin es una bisagra, y habrá que darle un giro defiitivo para mover el engranaje que hace que este festival, el que representa el acervo cultural del país, tenga al fin una línea concreta y un camino correcto. No fue el caso de esta edición. Aquí compartimos una carta que fue entregada en la última luna a la intendenta Adaglio, por Mario Chiappino, periodista y gestor cultural rosarino, que hace mas de 20 años cubre el festival. Boletín Folklore suscribe a sus palabras.

Señora Intendente Municipal de Cosquín
Lic. Rossana Adaglio
S / D

Mi nombre es Mario Chiappino, soy periodista, productor y tengo un espacio folclórico en Rosario llamado El Aserradero. Pero lo más importante es que desde que tengo uso de razón vengo a Cosquín, desde niño con mis padres y en los últimos 30 años como uno más de esa enorme legión de periodistas que algunos llaman difusores, pero que en realidad son militantes de la música popular de raíz folclórica de todo el país.
Para todos nosotros –creo- Cosquín no es solo un festival, una grilla de artistas más o menos convocantes y una transmisión televisiva. Hay festivales más convocantes en el país, a veces mejor organizados y con una programación sin fisuras, y ahora hasta son transmitidos por la televisión pública.
Pero Cosquín es otra cosa. Es el lugar de encuentro de todas las manifestaciones de la cultura popular, que se reúnen durante nueve días y sus noches a celebrar y definir la situación, la vigencia, la realidad, el estado de la música folclórica argentina. Y se lo hace entre inconsciente y naturalmente desde la plaza, pero también en sus peñas, en sus calles, en el río, en los espectáculos callejeros, en el congreso del hombre argentino, en el encuentro de poetas.
En fin, no soy yo quien se lo pueda explicar, porque estoy seguro que usted lo sabe mejor que yo.
Pero sucede que todo eso ocurre si existe el festival. Y es a la vez el festival el que marca el pulso del resto de los festivales folclóricos del país y es el que orienta y hasta define el futuro del género folclórico. Su vigencia, su crisis, su existencia misma en todo el país, depende en gran parte de lo que ocurra en Cosquín.
Y si bien en muchos lugares –especialmente en el noroeste- la música folclórica tiene una enorme vitalidad, en el conjunto del país, en donde reinan los medios masivos de comunicación, creo que el folclore está en una enorme crisis. Y de esa crisis también es responsable este festival.
La misma crisis y desconcierto que viví en Cosquín en las últimas dos ediciones del festival. El año pasado por exceso y en este último por defecto. De recursos, de programación, de difusión, de gente.
Porque aunque algunos le digan que es el mejor festival de los últimos años, muchos de los que estuvimos en este Cosquín sabemos que esto no es cierto. Hubo poca gente en la plaza todas las noches y poca gente en la ciudad en general. El único que rompió con esto fue un artista que ya dejó de hacer folclore hace tiempo. Faltaron demasiados artistas fundamentales del género, y como siempre aparecieron otros que nadie sabe muy bien por qué están programados.
Y que seguramente los números de este año terminarán en un rojo subido y alguien tendrá que hacerse cargo del mismo. Esperemos que no sea el pueblo de Cosquín.
Porque lo más significativo e inesperado para todos fue la ausencia del gobierno nacional, tanto en los generosos aportes de ediciones anteriores, como en la presencia de la radio y la televisión pública para llevar el festival a todo el país.
Si, ya sabemos que hay un “problemita” político en el medio. Pero creo que nunca imaginamos que esto podría pasar. Y pasó justo cuando hay por primera vez un ministerio de cultura, con una ministra que llegó ese lugar habiendo surgido de Cosquín.
Es decir alguien que conoce como pocos la importancia de este festival para la cultura argentina.
Entonces la pregunta es ¿qué podemos esperar en el futuro, con un año electoral por delante y con cambios seguros de los distintos gobiernos? ¿Puede estar Cosquín con su enorme influencia sobre la cultura argentina sujeto a los vaivenes políticos, a las peleas locales y sus correlatos provinciales y nacionales?
Por eso creo que, después de lo que ocurrió este año, tiene usted por delante una oportunidad histórica: encontrar un modo de sacar al festival de estos vaivenes, pero a la vez de encontrar la manera de que Cosquín vuelva a ser el pilar que devuelva al género folclórico al lugar de importancia que debería tener en la cultura popular argentina.
Pero también podría buscarse una “tinellización” del festival (en ese sentido hubo algunas muestras en esta última edición) o bien volver a intentar una privatización del mismo, experiencia que todos recordamos como terminó.
Por eso creo que hoy es fundamental el debate y la participación de todos.
Por mi parte sugiero algunas ideas que quiero las tome como un aporte respetuoso en ese sentido, y que estoy seguro podrán ser mejoradas, discutidas, ampliadas o desechadas.
A grandes rasgos se trata de fomentar la sanción de una ley nacional que declare al Festival Patrimonio Cultural de los Argentinos.
Esta declaración significa la obligación del estado nacional de financiar los costos artísticos y técnicos del festival, con asignación de fondos específicos de acuerdo a la evaluación de lo que ocurrió este año. También implicaría la obligación de la radio y de la televisión pública de transmitir el festival a todo el país en vivo y en directo durante todo el tiempo que dure la programación del mismo.
Como contrapartida, el festival seguiría siendo manejado como hasta ahora por la Comisión Municipal de Folclore, pero con el asesoramiento de una Comisión formada por referentes incuestionables del género, quienes propondrán una lista de artistas que incluya a los consagrados, pero que a la vez sea representativa de los diversos regionalismos, y de los nuevos compositores y las nuevas expresiones del folclore.
También se debería realizar una vez finalizado el festival, una auditoría externa, que analice y transparente los números, ya que se trata de fondos públicos aportados por todos los argentinos.
La justificación de estas simples propuestas es demasiado larga, pero digamos que en principio se evitarían las innumerables sospechas de artistas que entran por la ventana, de presiones políticas y de negocios privados que tanto daño le han hecho últimamente al festival.
También permitiría algunas estrategias, como bajar los costos de las entradas, para lograr que la plaza esté todas las noches repleta, dejando de lado la dictadura de la taquilla.
Permitiría la participación sin costo alguno de todas las representaciones provinciales, transformando al festival en una verdadera muestra de la diversidad y pluralidad cultural de nuestro país.
Garantizaría un festival siempre superavitario, que le devuelva al pueblo de Cosquín lo que ya le dio al país en estos 55 años, y le permitiría la posibilidad de comenzar a resolver algunas deudas históricas increíbles, como el agua potable y el gas natural.
También sería importante la participación de la gente, lograr una movilización y un interés por el género a través de la utilización de los medios de comunicación y de las nuevas formas que aportan las redes sociales. En este sentido por ejemplo, democratizar la elección de la Consagración de Cosquín, con una elección que de algún modo incluya a la gente, a los artistas y a los periodistas, no sólo sería más justo y transparente, sino que también aportaría un renovado interés popular.
Para finalizar un par de ideas más, que considero se deberían tener en cuenta casi por lo obvio.
No está mal invitar artistas de otros géneros o expresiones artísticas, pero si vienen a un festival de folclore, lo lógico es que se les pida que traigan una propuesta relacionada con el género.
Más aún esto debería ser natural en artistas que surgieron del folclore, pero que eligieron hacer otras propuestas musicales. Sería deseable que por contrato a todos se les pida que al menos la mitad de lo que hagan en el escenario tenga que ver con el folclore.
Esperando que estas simples ideas puedan ayudar al menos para propiciar un debate, aprovecho para saludarla atentamente.

Mario Chiappino
DNI 14.592.646

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