El Blog del Boletín

3 mayo, 2015

El percusionista Luis Ocampo presenta Sombras de ciudad en Córdoba. En constante búsqueda

Foto: prensa

Foto: prensa

por Paola Gayol

El percusionista, que trabajó junto a músicos como Edelmiro Molinari y Emilio del Guercio, acaba de editar su primer disco como solista y lo presenta en Córdoba, junto a Jorge Luis Carabajal y Mariano Luque. La cita es el viernes 8 de mayo en el CPC de Arguello

“El otro día me puse a acomodar unos cuantos discos. Iban desde Soda Stereo y Divididos, hasta varios exponentes nacionales y locales del rock y el folklore y de pronto me di cuenta que había estado involucrado de alguna manera con muchos de los músicos que en éstos tocaban”, sonríe –un poco sorprendido-, Luis Ocampo.

Y no lo dice desde un lugar de soberbia. Ni siquiera desde la falsa modestia. Lo dice de manera incrédula. Porque este músico nacido en Capital Federal hace 39 años, criado en Punta Alta y radicado desde 1993 en Villa de Merlo (San Luis), ha recorrido un largo camino signado por dos palabras fundamentales: Trabajo. Y ganas.

En todos estos años fuiste parte de la banda de reconocidos músicos como Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari, Rinaldo Rafanelli, Richard Coleman, Gustavo Bazterrica, el Duende Garnica, entre muchos otros, ¿Por qué decidiste dejar esa “zona de confort” y dedicarte a ser solista?

Luis: -Yo creo que hay un momento en que al músico, sobre todo a los que somos un poco más inquietos, le hace un click y tiene como la necesidad de dejar de ser “músico” y pasar a ser “artista”. Yo no me conformaba con sólo ser “músico de” (algo que me agrada también ya que aprendí y gané muchísima experiencia), pero me faltaba un plus de algo mío, personal. La inquietud propia es la que me llevó siempre a querer ir un poco más allá. El hecho de salir de un lugar muy cómodo para entrar en otro lleno de incertidumbres, miedos, desafíos, es lo que me da adrenalina, también. Y como he visto muchos bateristas muy talentosos que se han quedado estancados en ese lugar, yo no quería que me pasara eso. Creo que el día que se me juntaron todas estas cosas en mi cabeza decidí ser solista.

Y comenzaste entonces a  proyectar “Sombras de Ciudad”…

Luis: -Sombras de Ciudad arranca después de estar unos meses muy quieto. Me levanté una mañana y me fui al estudio del Chaquito (N.de R.: Martín Cristini, músico de Merlo que tiene un estudio de grabación en esa localidad) y le dije: quiero grabar un disco ahora. Armamos una batería provisoria, grabamos unas bases con la guitarra y la bata y ahí comenzó todo el proceso.

Todas son canciones que yo ya las venía probando en mi casa con la batería. Siempre voy armando bases cuando practico solo o hago ejercicios. Y me iban bajando las canciones. Todo este disco está armado desde la batería en adelante. Normalmente el proceso de un disco es: un pianista o un guitarrista arma las melodías y después viene lo demás. Acá fue al revés.

Primero el disco fue probado con varias formaciones, con músicos de Merlo y de otros lugares también. Pero siempre tenía que contar con la responsabilidad y el empuje de otros que no coincidía con lo que yo iba teniendo. Así fue que en un momento dije: voy yo adelante y me hago cargo.

¿Y cómo te fue con eso? De ser esencialmente baterista a pasar también a tocar guitarra y cantar…

Luis: –El otro día en la casa de mi vieja vi una foto de cuando era muy chico en la que estaba con una guitarra de juguete y una especie de micrófono. Y entonces recuerdo que yo ya tenía esas ganas de cantar. Siempre me gustó el canto. De hecho, cuando vengo a San Luis por los noventa tengo la suerte de conocer a Jorge Semino de las Voces Blancas, quien es uno de los armonizadores más grandes que hay en Argentina y empiezo a cantar con él, algo que yo no tenía en mente hacer ya que siempre me defendí muy bien como percusionista. Y eso fue el primer paso importante con el tema de la voz. En Punta Alta con mi primo teníamos un trío que se llamaba Los Cardenales donde yo tocaba guitarra y cantaba. Y luego dejé el canto por años. Creo que me negaba. Pero siempre tuve las ganas. Y cuando armo este proceso del disco y pasaron varios cantantes muy talentosos pero que no coincidíamos a lo mejor en el tema de cómo se debe trabajar, entonces digo: lo hago yo, con mis falencias.

La palabra “trabajo” siempre está presente a lo largo de esta entrevista. Más allá de que la música es tu pasión y es tu vida, siempre hablás de que es también un “trabajo”

Luis: –Es que yo soy de la cultura del “overol musical” (se ríe)- Hay que ponerse el overol y salir a laburar. Muchas veces se confunde el divismo, las cuestiones artísticas que dicen “me siento debajo de un árbol a mirar las sierras y me va a bajar la inspiración y soy un groso”. Me parece que si como modo de vida te sentás debajo de un árbol a esperar que te lluevan las cosas estás por el camino equivocado. Todos los logros siempre llevan su cuota de sacrificio. Me gusta leer biografías de personas diferentes porque siempre me ha dado curiosidad de saber cómo y porqué llegaron donde llegaron. Y en todas se repite lo mismo: primero están convencidos de lo que quieren hacer y después siempre viene aparejado la preparación y el trabajo constante para lograrlo.

También escribiste un libro, “Drumbeando Folklore”. Contanos un poco de qué se trata y en qué etapa estás con eso.

Luis: -Todo larga de hace un tiempo cuando un amigo que viaja a Estados Unidos me trae, entre otras cosas un doble pedal, que está muy relacionado con el heavy metal. Y a mí no me gusta el heavy, pero si toco mucho folklore… Y cuando todo esto de tocar folklore con batería se puso más masivo a mí me faltaba algo. Me faltaba el repique del bombo. Entonces empecé a hacerlos con los pies, usando el doble pedal.

Después de algunos años de esto voy a audicionar para Sony en Casa de la Música en Villa Mercedes donde había muchos bateristas que iba a tocar jazz, funky, ritmos así. Y yo decidí tocar folklore que era lo que yo tocaba habitualmente. El que tomaba las audiciones era Daniel Buira, baterista de La Chilinga, de Los Piojos y cuando saco el doble pedal me dice: ah, tocás heavy metal? No, le digo, toco folklore. Y le explico para qué y cómo uso el doble pedal. Y después de tocar me dice: Esto nunca lo vi. Hay que escribirlo, no puede quedar así.

Pasaron los meses, después de la gira de verano, viene el invierno, bajan los shows y entonces me acordé de eso que me dijo Dani y empecé a escribir todas las cosas que hacía con el doble pedal desde el folklore. Y así nace Drumbeando que es un libro educativo, destinado a muchos bateristas que quieran adaptar el bombo legüero a la batería. Pasé por varias editoriales, no conseguía nada así que lo edité de forma independiente y comienzo a presentarlo en varias provincias, en lugares donde yo había ido a tocar con otros artistas. Empiezo a venderlo y promocionarlo por internet y redes sociales y empieza a caminar y sonar en varias revistas de batería. Un día me suena el teléfono. Una editorial estaba interesada. Así que ahora estamos en el proceso de fabricación y distribución a nivel nacional con el sello de una editorial. La diferencia que va a tener con la edición independiente es que ésta viene con un CD de audio y la de editorial con un DVD donde las explicaciones son filmadas.

Cuáles son ahora los pasos a seguir en tu carrera solista?

Luis: Ahora estamos saliendo con la banda (Leonel Acuña en guitarra y Martín Cristini en teclados) a defender el disco a capa y espada. Estamos con el overol puesto, como te decía al principio, y salimos a laburar. Desde que lo presentamos en octubre no hemos dejado de movernos.

Tenemos fechas en Córdoba, junto con talleres y clínicas de percusión, y estamos armando una gira por Buenos Aires, por Mendoza, por varios lugares en diferentes provincias durante todo este año para llegar al verano con cierto hándicap para trabajar en los festivales.

La intención es presentarlo en la mayor cantidad de lugares posibles, para mostrarlo y que sepan que es auténtico y que lo hicimos desde un lugar genuino. Creemos en el disco y en el proyecto y estamos en la ruta para seguir caminando.

Luis Ocampo presenta Sombras de Ciudad con Jorge Luis Carabajal y Mariano Luque, Viernes 8 de mayo, 21 hs CPC Argüello, Dntradas $ 50 anticipada / $ 70 en puerta, Avda. Rafael Nuñez esq. Ricardo Rojas Bº Arguello, Córdoba

Taller de cajón peruano dictado por Luis Ocampo, sábado 9 de mayo, 15 horas, Drum Shop. Monseñor de Andrea 1263, Córdoba, Costo del taller $100

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