El Blog del Boletín

15 julio, 2015

Entrevista a Graciela Pesce “La música infantil está subordinada a los grupos dominantes”

Filed under: Discos, Entrevistas — Etiquetas: — Pao De Senzi @ 1:22
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Foto: Prensa

Por Gustavo Grosso

Desde su primer disco de tangos para chicos, editado en 1998, construyó un abordaje novedoso para la música rioplatense, con la inédita intención de acercar a los niños el universo rítmico y melódico del tango.

El tango genera todo tipo de sensaciones y sentimientos. Es poesía urbana, a veces se comporta como el espejo de una sociedad caótica, injusta, se muestra atrevido, revelador y contestatario. Otras veces es sensual, triste, melancólico y arraigado a amores imposibles, perdidos o por perder. Graciela Pesce dedica buena parte de su vida a abordar un tema nada sencillo: el tango para chicos. A través de la creación de hermosas canciones, con un lenguaje claro y fácilmente comprensible, le dio luz a una labor inédita en el género, auspiciada y reconocida por la Academia Nacional de Tango, a partir del 26 del septiembre del 2007. Graciela es además tallerista y artista de la Fundación Música Esperanza que preside Miguel Angel Estrella. Se recibió en la primer y única carrera de la Tecnicatura en Música Popular con orientación a los Derechos Humanos (UNLP), y actualmente está adscripta a la cátedra de Proyecto Institucional y Ensamble (UNLP).

A partir de diciembre de 2012, y consecuentes con el proyecto “Tango para chicos”, Graciela Pesce y Daniel Yarmolinski crean y coordinan por Argentina el “Movimiento Rioplatense de Tango para Chicos y Chiquilinas”, espacio de encuentro amplio donde argentinos y uruguayos (artistas, maestras de nivel inicial, de escuela primaria, instructores y estudiantes, promotores y divulgadores, etc.) convergen en la idea y la acción de seguir acercando la música del Río de la Plata a los más pequeños. En su trabajo más reciente (Tango para chicos y Un viaje a las estrellas -Vol 5), Graciela brinda melodías entrañables y letras que cuentan cosas que interesan o preocupan a los niños, como las nuevas tecnologías, sus deseos y caprichos o la incomprensión del adulto en pequeñas situaciones diarias. Tangos y milongas, candombe y pericón narran historias de bandoneón, arañas y gatos, con humor y fantasía, pero también con una buena dosis de realidad, donde aparecen algunas palabras del lunfardo.

Se dice que la patria es la infancia, que allí está todo ¿cuáles fueron los sonidos de tu infancia?

Graciela Pesce: –Que linda es esa idea y que terrible a la vez porque si estamos todos los adultos convencidos de que la patria es la infancia hay muchas cosas que descuidamos en ese periodo. De todas formas los niños, -aunque no solos- sino con la orientación de la familia, los maestros y los artistas pueden pasar en limpio los sonidos y quedarse con lo propio e identitario. Cuando yo era chica me quedaba todo el verano en Cascallares con mis abuelos y jugaba mucho tiempo sola y el silencio del campo era muy excitante para mí. Yo me levantaba a las seis de la mañana solita después de escuchar al gallo, y el tictac de un viejo reloj de péndulo. Comenzaba pisando la escarcha y escuchando los pájaros madrugadores, luego la brisa del mediodía los paraísos revoleando las hojas, en fin las chicharras, los grillos en la noche. A eso se sumaba la guitarra de mi Tio Quique que fue el primero que me la prestó y me permitió componer y cantar mis primeras canciones, el canto de mi abuela Mamina, y en la ciudad, junto a mis padres escuché toda la música que te puedas imaginar en discos de vinilo y luego cassettes, jazz rock, melódico, clásico, tango todo.

¿Cuál fue el primer tango que escuchaste? 

GP: –Lo primero que me llego al alma en tango fue Gardel. Mi mamá que canta como nadie hablaba de él y se estremecía y me transmitía lo que había significado para ella y para los abuelos.

¿Y el primero que creaste en formato para chicos? 

GP: –El primer tango que compuse se titula “Chapuzón” lo hice para mi hijo Pablo que cuando era niño me dijo que no le gustaba el tango porque no entendía la letra. Esa misma tarde -año 1996- me animé a escribir y componerle uno.

Mucho se habla de la música para grandes y la música para chicos ¿Cómo vivis esa diferenciación?

GP: –La música infantil o para chicos está infinitamente subordinada a los grupos productores dominantes, desde otros países como estados Unidos o con pretensiones universalizantes, y valores morales que habría que revisar, que te instalan hasta el color rosa y celeste Disney, que hay que usar en las cunas y sonajeros. Parafraseando a Discépolo, “nos afanan hasta el color” (risas). Hay música excelente para niños de todos los géneros que tiene un tratamiento de altísima calidad con artistas y grupos locales o latinoamericanos que debieran ser mejor protegidos, escuchados y difundidos en especial los de nuestro país. Cuesta mucho esto, no hay casi alternativas y ni grandes espacios radiales o televisivos, y mientras tanto algunos decimos que la patria es la infancia. Con respecto al tango canción, veo una gran contradicción, porque cuando hay que mostrárselo a los chicos se les da letras de adultos, aún sabiendo que existen propuestas más adecuadas a sus vivencias. No lo digo esto solo por mis obras porque sé que otros también que han realizado algunos trabajos en este sentido.

Imagino que deben existir barreras y algunos prejuicios, frente a eso de que “el tango es aburrido” ¿Cómo se rompe esa idea?

GP: –Imaginas muy bien porque en la realidad este es el panorama que pinta en las aulas escolares, no tan así en el nivel inicial. Es que desde su perspectiva me refiero a periodo de atención, propuesta de danza o propuesta de historia que cuenta un tango esta todo más que alejado de la etapa de la infancia. Acá cuenta mucho la interpelación desde los recuerdos familiares, algunas preciosas anécdotas que el tango tiene a través de sus artistas y testigos sociales y en mi caso les canto un tango a ellos, que habla de la niñez. Hay mucho intercambio a partir de este encuentro desde la canción.

El país del interior, ese que está más allá de la general Paz ¿cómo recibe tu forma de hacer música?

GP: –Me impresiona mucho esta pregunta y te la respondo con la siguiente frase escrita por una niña de tercer grado en el año 2000, en ese entonces un país fragmentado, lleno de hambre rabia y tristeza, de una escuela del partido de La Matanza, frase que nunca me voy a olvidar “qué lindo que cantaste y muchas gracias por venir a conocer la Argentina y te quiero mucho” . Muchas cosas se han revertido en estos años afortunadamente, con políticas inclusivas, aunque la batalla cultural hacia afuera y desde adentro hay que trabajarla más. Esto incluye en especial al Tango que ostenta el título de representante de la Argentina.

¿Cual fue la génesis de este “Viaje a las estrellas”, el quinto disco de tangos para chicos?

GP: –En primer lugar como siempre la energía de los niños y niñas que cuando escuchan estas canciones se le animan al género. La historia del tango, tiene una fuerza que invita a viajar, por eso comienza con un candombe “Tocá tangó” evocando a La Ranchería, el reconocimiento a otras especies musicales como la habanera, la necesidad de un Pericón, cuya letra es de Roberto Selles un investigador y docente como pocos de la historia del tango. En fin el tango no tiene límites y por eso este disco ¡llegó fácilmente a las estrellas!

¿Quiénes te acompañan en tu andar tanguero?

GP: -Daniel Yarmolinski, compañero de vida y de proyecto, además productor musical del disco junto a un gran amigo desde los inicios Juanjo Monteleone, Hugo Mazzeo, contrabajo y bajo eléctrico, Laura Ferrio, guitarra, Pablo Sordó coros, Andrea Bonilla coros y flauta traversa, Eleonora Ferreyra, bandoneón, el coro de niños dirigido por Marina Pra “Pido Gancho”, Patricia Barone y Juan Carlos Baglietto, que cantan dos milongas cuya música es de Mario Valdéz, Stella Diaz y Javier Calamaro, y la gráfica y diseño de tapa del disco de Fernando Berny Barrientos

Los chicos están cruzados por la nuevas tecnologías, la urgencia de las noticias, el consumo… ¿a qué tema le decis que sí y a cuales no en tus composiciones?

GP: –Cuando compongo , cualquier temática puede ser material para crear tal vez no me meto mucho con el amor hacia otra persona o algún tipo de enamoramiento durante la niñez, simplemente no se dio. Si me interesa como temática la visión de un niño frente a un mundo que está diseñado casi exclusivamente por y para gente adulta.

¿Qué es el “Movimiento Rioplatense de Tango para Chicos y Chiquilinas”?

GP: –Es un espacio entre maestros de jardín, primaria y docentes de danza, gestores y difusores culturales argentinos y uruguayos que brindan de manera integral el Tango a la niños y chiquilines, como se dice en el país hermano. Cualquier persona que realice este tipo de actividades puede unirse y aportar sus experiencias o conocer lo que se ha realizados en distintas propuestas, educativas y artísticas.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto editorial?

GP: –Si, Daniel y yo hemos escrito un libro de orientación sobre la historia del tango para los maestros “ Bulebú con soda” y luego salió el “Libro de Letras y Relatos de tango para chicos”, ambos de Editorial Corregidor. Estamos escribiendo un tercero.

¿Cómo es el mundo que habita Graciela Pesce?

GP: –Mi mundo está lleno de niños, de libros de música y mate, pero con mucha conciencia social, compromiso y sentido de responsabilidad. La alegría de los chicos me alivia esta mirada mía hacia el mundo exterior en que vivimos. Yo estoy muy orgullosa de mi país, y además lo veo como modelo para “exportar” ya que está todo bravo y trágico pero la esperanza siempre asoma cuando un niño, sediento de cultura que es un derecho te mira y sonríe por haberle dedicado un cuento, una canción. Es una urgencia para mí estar cerca de ellos de sus historias y de sus necesidades. Ojala sepa representarlos en el tango.

La opinión de Héctor Negro

El poeta Héctor Negro, en referencia a la naturaleza de sus composiciones, y subrayando la curiosa paradoja de su ubicación en el contexto histórico del género, reflexiona: “¿Quién hubiese imaginado en las primigenias etapas de esta música de origen orillero, producto de la inventiva y creatividad de aquellos compadritos divertidos y alardeadores, que alguna vez sus letras serían dedicadas a los chicos para que las escuchen, las canten y se encuentren con retazos de sus mundos inasibles? Graciela Pesce encaró esa posibilidad con mucho de desafío y la resolvió airosamente”

Del tango Maxiquisco

Maxiquiosco me enteré
y casi me muero,
tengo noches de desvelo,
no me puedo consolar,
no serás ya la razón de nuestras vidas,
no tendremos caramelos
porque te harás “laverrap”

 

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