El Blog del Boletín

31 enero, 2016

Octava Luna. Canto que se eleva

Filed under: Festivales, Uncategorized — Etiquetas: , , , , , , — Pao De Senzi @ 16:22

 

coqui

Foto Paul Amiune

Cosquín va llegando a su fin, y en la penúltima luna, llegaron los cantores que tienen mucho para cantar y contar. Los Copla celebraron 30 años sobre el escenario con una representación de su mítico reducto peñero

“Mi  canto es un río inmenso que trae muchas vertientes”, decía Coqui Ortiz en un poema que recitó en la Próspero Molina frente a la gente que para la octava luna, dijo que había que estar presente. Fue la noche en la que los pájaros volvieron a la plaza, en la que una sucesión de cantores e intérpretes buscaron algo más que el aplauso sobre un escenario, aunque se lo llevaron siempre.

La lista fue larga (además de la grilla televisada, vendría la cacharpaya) pero interesante. Un muestrario de los creadores que hoy suenan en la música popular argentina. Bruno Arias fue el encargado de abrir el fuego con “Huancar”, un tema incluido en su último trabajo discográfico El Derecho de vivir en paz, junto a un puñado de invitados que trajo desde varios puntos del país. Luciano Cañete de Entre Ríos, el Ballet Nehuén de Buenos Aires, los históricos Changos del Huaira de Jujuy (presentados en el año 72 por Jorge Cafrune en este festival) a quienes les dejó el final a puro carnaval coloreado por cuatro enormes marionetas que Arias trajo desde el carnaval de Lincoln. Una puesta en escena que se llevó todos los aplausos (y los bises) de la primera media hora de la noche. Luego vendría la percusionista cordobesa Viviana Pozzebón, que presentó su último disco Vivir la Tierra. Su actuación fue in crescendo, hasta la fiesta cuartetera del final, con la plaza bailando.

Luego de los ganadores del pre Cosquín en los rubros malambo y pareja estilizada, Mery Murúa, Paola Bernal, Juan Iñaki y José Luis Aguirre tomaron el escenario para dejar la Palabración de la Tierra comenzando con un homenaje a Titi Rivarola con la vidala “Amor Ausente” y cerrando –una vez más- con un cuarteto cordobés, “Ocaso Cuartetero”, un homenaje a aquellos históricos de la música de Córdoba. En el medio, sonaron “Los Pájaros de Mattalía”, “La vuela Larga” y “La Sal de Mandinga” entre otras.

La delegación de la provincia de San Juan dio paso a otro de los momentos esperados de la noche: el festejo de los 30 años del Dúo Coplanacu, con una puesta en escena que reflejó sobre el escenario de Cosquín el mítico encuentro peñero que los santiagueños mantuvieron por  más de 15 años sobre la calle Perón. Un grupo de amigos para bailar, el “negro” Jorge Valdivia como anfitrión y tres invitados que este año no fueron parte de la grilla oficial del festival, pero que surgieron de aquellas noches peñeras de Los Copla: Los Hermanos Herrera, mojón del canto quichua que se llevaron todos los aplausos, Franco Luciani (que interpretó como solista “Rio de los Pájaros”, de Aníbal Sampayo en voz y armónica) y Mariana Carrizo, que trajo a la plaza su premiado video de “Doña Ubenza”  y cerró la invitación cantando coplas. Carrizo, Los Herrera y Luciano son símbolo de las noches peñeras pero también de aquellas oportunidades que el dúo brindó a tantos artistas que luego hicieron carrera. La peña funcionó como faro en un horizonte en el que faltaban nuevas voces, y acaso esta noche, la octava de Cosquín 2016 haya sido un muestrario de la cosecha que sembraron Roberto Cantos y Julio Paz con su espacio.

El baile que trajeron los santiagueños se convirtió minutos más tarde en remanso con la presencia del chaqueño Coqui Ortiz sobre el escenario, quien hubiese tenido más voz en un horario más temprano, y no con el murmullo del retiro de los admiradores de Los Copla.  No obstante, Ortiz se llevó los aplausos y la escucha de los que se quedaron. Con una formación de bandoneón, guitarra y piano y una picardía que se llevó el aplauso de la platea, interpretó “Chamamé  que se eleva”, “Cigarra” y un homenaje al poeta recientemente fallecido Aledo Meloni, en “Llevo una copla en el alma”. “Despeñadero”, sonó en el final de su primera  presentación en el Festival.

Ortiz dejó paso al riojano Ramiro González uno de los más esperados de la noche, que se presentó en formato trío junto a Emanuel Albera en guitarras y Diego Sánchez en batería y  anunció la primera canción como un homenaje a su madre, la Chola Páez. Luego vendrían algunos temas de su disco recién editado, Peñero (disponible en su página ramirogozalez.com para descarga gratuita) mientras Sayi París, una artista coterránea ilustraba digitalmente el set. “Lucero cantor”,  “Pachamama”, junto a su coautor, Pachi Herrera y la Orquesta de Aerófonos Cañaveral comandada por Mauro Ciavattini, y el cierre a coro con “Estoy donde debo estar”, fueron parte del set de este riojano que dejó al público pidiendo otra mientras el plato giraba hacia el backstage.

Si Ramiro dejaba un aire a compromiso y claridad en el mensaje, entonces Rubén Patagonia terminó por cerrar el círculo en una noche en la que el canto con fundamento fue protagonista. En “Al sur del viento”, Patagonia resumió su presencia necesaria en los festivales, junto a un puñado de invitados (Che Joven, Fan Lanfré) que cantaron junto a él los versos: “Cuando sopla el viento trae fuerzas que se meten en mi alma y estallan en mi garganta”. Fue uno de los momentos más emotivos de la noche.

 

La primera parte de la octava luna tendría un broche de oro para bailar y cantar a los Arbolito, consagrados en el 2011, en el mismo lugar donde regresaron junto con su legión de seguidores, y su propuesta folklrockera. “Baila baila”, “El sueño del pibe”, y “De igual a igual” (de León Gieco), y el cierre con “El Pibe de los Astilleros”, un clásico de la banda, fueron los elegidos para el cierre de una jornada que tendría al histórico Néstor Cuestas como primer artista de la cacharpaya. Luego llegarían el Dúo Achalay, Herederos, Los Ranqueles, Las 4 Cuerdas, Eva Sulca y Facundo Quiroga.

La séptima

La del viernes 29 fue una noche de regresos y maravillas musicales, comenzando de la mano de Raúl Barboza, quien abrió el juego en una grilla que tendría entre sus filas a Claudia Pirán, Yamila Cafrune y Facundo Ramírez (en un homenaje a Cafrune con Joselo Schuap de invitado) y el cierre con Los Nocheros.

Barboza arrancó su presentación con “Che Rubicha”, y cerró con “Tren Expreso”, con el virtuosismo de un artista completo y la magia de un hombre que sabe disfrutar y hacer disfrutar al público. Su mirada perdida y emocionada en la platea, la sonrisa mientras pulsaba su acordeón, entregaba todo eso que un artista enorme entrega cuando se planta sobre un escenario a entregar su arte con el alma y el corazón.

La Familia Pacheco invitó a Suna Rocha para otro de los momentos entrañables de la noche, con la historia del folklore cordobés n las canciones, mientras que el Ballet Folklórico Nacional deslumbró y emocionó a todos en la apertura con el Himno a Cosquín  y la imagen de El Chúcaro replicada en las pantallas. Un rato más tarde el cuerpo de danza nacional regresaría para bailar el Pericón, con coreografía de Norma Viola y Santiago Ayala y el “Himno Malambo”, una creación de su actual director, Omar Fiordelmondo.

El cierre de la séptima luna fue con Los Nocheros, bajo una lluvia torrencial pero con el público fiel a sus admirados cantores

Pao De Senzi

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