El Blog del Boletín

31 octubre, 2016

Javier Ruibal: “Uno canta para uno mismo, luego descubre que sin el público el músico no es nada”

Filed under: Entrevistas — Etiquetas: — boletinfolkloreblog @ 1:43

 

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Foto: Pepa Niebla

 Por Gustavo Grosso

El español regresa al sur para realizar una serie de presentaciones en Argentina y Uruguay. El  viernes 4  y el domingo 6 estará en la Usina del Arte presentando su último disco, Quédate Conmigo.

Javier Ruibal es uno de los más importantes cantautores españoles, y celebrando los 35 años con la música, está de regreso en Argentina para presentarse en diversas provincias y también en Montevideo. Luego de cuatro años, vuelve para mostrar los temas de su disco Quédate conmigo, integrado por canciones de amor y también otras de carácter más crítico acerca de los niños que viven en condiciones de esclavitud, de la corrupción o de los abusos urbanísticos.

Las composiciones de Ruibal son interpretadas por músicos como Martirio, Joaquín Sabina, Jorge Drexler y Marta Gómez, entre muchos más. En nuestro país son conocidas las versiones de sus temas realizadas por Juan Carlos Baglietto, Luis Pescetti y Juan Quintero.

“Borges, Arlt y Cortázar; Gardel, Pugliese y Le Pera; la Negra Sosa, Yupanqui y Falú; Charly, Spinetta y Páez; Quino, Fontanarrosa y Les Luthiers… ¿Quién no quiere cantar y soñar en Argentina? ¿Quién no se quiere sentir rioplatense con tanto estímulo artístico e intelectual?”, dice el artista que encuentra en la poesía, ese espacio tan cargado de futuro. Antes de su primera actuación en Buenos aires (el 4 de noviembre, y el 6 se presenta en la Usina del Arte), Javier conversó con Boletín Folklore.

¿Con qué expectativas regresa a la Argentina?

Javier Ruibal: –Vengo a retomar el contacto con el público argentino para girar y presentar mi disco Quédate conmigo que publicamos en estos días. Tener un disco acá es una buena referencia para que en el país se sepa algo más sobre mi música. Hace un tiempo publiqué Contrabando pero no pudo darse una continuidad en mis giras y pasó desapercibido. Espero que este disco refresque la memoria de la gente y tenga una buena acogida en los medios especializados que, dicho sea de paso, siempre me han tratado con la mayor deferencia y atención.

¿Se puede decir que la poesía es un arma cargada de resistencia? ¿Qué es para usted la poesía?

JR: –Decía Gabriel Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro. Suscribo completamente ese pensamiento aunque es cierto que hoy por hoy, los poetas son verdaderos resistentes ante la avalancha de mal gusto y maltrato a la lengua y a la cultura. La poesía es una abstracción subjetiva e individual susceptible de desencadenar una catarsis colectiva, la aparición de un pensamiento social y una sentimentalidad aglutinadora y trascendente. Pero eso sí, solo trascenderá cuando se eduque a los individuos en la consciencia de que lenguaje y pensamiento son imprescindibles para avanzar hacia un nuevo tiempo más justo.

¿Qué lugar ocupa el humor en su vida?

JR: –Yo nací y vivo en uno de los lugares de España donde el humor es el pan de cada día. Por el humor escapamos de la esquizofrenia y de la monotonía. Me refiero a Cádiz, donde manejamos la ironía con más acierto que la mordacidad, donde todos estamos expuestos a que los demás no nos tomen demasiado en serio porque si así fuera sería el síntoma más patente de estar acabados. Reír es algo que sana y libera, quien no sabe reír no sabe vivir.

Menciona a la Argentina invocando a Borges, Arlt y Cortázar; a Gardel, Pugliese y Le Pera; a la Negra Sosa, Yupanqui y Falú; a Charly… ¿Cuáles son sus vínculos directos con Buenos Aires y por qué regresa a cantar a este rincón del mundo?

JR: –Mis vínculos vienen primeramente de la afición que mis padres tenían por el tango. Gardel sonaba en la radio y se le oía con devoción casi religiosa. Después a los diecisiete, leí a Cortázar y Borges y escuché a Spinetta. A mis veinte vivía en Barcelona a donde llegaron oleadas de exiliados que arrastraban las obras de sus ídolos artísticos y tuve acceso a una información privilegiada que continuó con Arlt y sus “Aguafuertes Porteñas”, me maté de risa con Les Luthiers y admiré a Quino que nos metió a Mafalda en el corazón. Con todo ese bagaje me hice una idea más cercana de la importancia cultural de Buenos Aires y por extensión de la Argentina. Espero que no se me tome como un adulador o un chupamedias, mi admiración por la cultura de ustedes es absolutamente sincera.

¿Cómo está transitando estos primeros 35 años con la música?

JR: –Pues estoy hecho un chaval, no me pesan los años porque sigo teniendo el ánimo casi adolescente de salir al escenario, de escribir y componer y seguir en la carretera mientras el cuerpo aguante. No me han seguido las masas y he de decir que casi lo prefiero. Las unanimidades siempre me han parecido un tanto peligrosas y, en lo tocante al lanzamiento ciego y vertiginoso hacia la fama, hoy hay mucho más de negocio que de admiración sincera hacia los artistas. Yo buscaba la originalidad por encima de otros alicientes y quise ser diferente, crear la música que no oía por ahí. Esa búsqueda igual me apartó de las mayorías pero también me dio un trato excepcional entre el gremio de los músicos, de esos músicos que toman a la música en serio y no como un juguete para hacer guita.

España transita un complejo momento político ¿Cómo vive este presente de su país?

JR: –La estafa, la corrupción, el acomodo del político profesional, la pseudo democracia sometida por los poderes financieros… no son una exclusividad de mi país, pero siento una vergüenza tremenda cuando lo que se sabe de nosotros es que nuestra dirigencia política se mueve en la picaresca y la desvergüenza y los votantes les renuevan la confianza mirando hacia otro lado. ¿No será que en la mentalidad colectiva todos quisieran hacer lo mismo? Esa sospecha me avergüenza aún más.

¿Cómo es el Puerto de Santa María? ¿Cuáles son las músicas de su infancia que guardó para siempre?

JR: –Siempre se habla de la luz de Cádiz como excepcional y única. El Puerto de Santa María mira a Cádiz desde el otro lado de la Bahía y se asoma al Atlántico desde unas playas de arenas blancas y aguas limpias. Ahí nací y después de unos años fuera volví para quedarme a vivir. Creo que la influencia de esa luz y esa calidad de vida ha sido trascendental para que mi música y mis versos sean como son. Soy paisano del poeta Rafael Alberti, uno de los más destacados de la poesía española y por algo sería que se pasó toda su vida de exilio añorando y nombrando ese mar como un lugar fabuloso. Realmente es un rincón muy bello del planeta.

Las músicas que salían de la radio son mi primer recuerdo de infancia. Por entonces sonaban el flamenco, las baladas románticas italianas, las emisoras de Marruecos y Argelia que llegaban desde el norte de África con gran nitidez y calidad, los nuevos ritmos anglosajones. De todo eso quedó en mí un poco de información musical que yo no tenía capacidad de discernir, digamos que todo llegaba mezclado según girabas el dial de un lado a otro y yo me quedaba absorto escuchando aquel galimatías de sonoridades. Creo que mi afán de mezclar músicas dispares ya venía de entonces, todas me gustaban y no quería dedicarme a ninguna en especial.

¿Para quién canta? ¿Por qué canta?

JR: –Uno canta en principio para uno mismo, luego descubre que sin el público el músico no es nada, así que después también canta para quienes buscan como uno, alguna sonoridad escondida que le traiga emociones nuevas y le causen sorpresa. Y canto porque siento que me sana, me equilibra y limpia mi estado de ánimo de la crispación y el desánimo. Para mí la música es un euforizante muy fuerte y sinceramente creo que debería ser una de las materias a estudiar en las escuelas y que debería estar por delante de las matemáticas y otras asignaturas. Sensibilizar en la música es bueno para los alumnos y les equilibraría emocionalmente y esto lo digo por haberlo vivido en carne propia.

En vivo, el viernes 4 de noviembre a las 20.30 y domingo 6 de noviembre a las 19 en la sala de Cámara de la Usina del Arte, Cafarena 1, esquina Av. Pedro de Mendoza, La Boca (CABA). Entrada gratuita (se retiran hasta 2 localidades p/persona 2 horas antes de cada espectáculo en el puesto de Informes de la Usina).

 

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